Cuatro de ellos reconocieron su participación en el homicidio. Solo uno prefirió no hacerlo.
En busca de una rebaja de penas, cuatro de los cinco capturados por el asesinato del fiscal antidrogas paraguayo Marcelo Pecci aceptaron este lunes los cargos por homicidio agravado en concurso heterogéneo con tráfico, fabricación y porte de armas de fuego que les imputó la Fiscalía colombiana.
En la audiencia, realizada en Cartagena, Wender Still Scoth Carillo, Eiverson Zabaleta Arrieta, María Isabel Londoño y Cristian Camilo Monsalve reconocieron que cometieron los delitos de los que son acusados.
El otro detenido, Francisco Luis Correa, no aceptó el señalamiento del ente acusador por el ataque a bala realizado en las playas de Barú cuando el fiscal Pecci disfrutaba de su luna de miel con su esposa embarazada.
Según la Fiscalía, Wender Still Scoth Carillo, de 31 años, nacido en Venezuela, habría sido el autor material del homicidio. Es decir, quien apretó el gatillo para acabar con la vida del fiscal.
Entre tanto, Eiverson Zabaleta Arrieta, de 23 años, oriundo de Cartagena, sería el conductor de la moto acuática que alquilaron para acercarse al fiscal sin despertar sospechas cuando este se hallaba con su esposa en la playa privada de un hotel de Barú.
El papel de María Isabel Londoño y Cristian Camilo Monsalve, madre e hijo, de acuerdo con el ente acusador, fue el de señalar o marcar al fiscal para que los sicarios no cometieran una equivocación.
Las cinco personas fueron capturadas en Medellín, donde se ocultaban de las autoridades, y trasladadas a Cartagena, sede del proceso judicial.
Las pesquisas indican que el asesinato de Pecci fue una colaboración entre bandas del narcotráfico internacional para sacarlo del camino debido a sus recientes golpes contra organizaciones criminales en el sur del continente.
La banda encargada de ejecutar el homicidio tiene sede en Medellín y habría recibido 600 millones de pesos por aceptar el ‘encargo’.




































