El político británico dimitió de su cargo debido a los escándalos que lo rodearon durante su administración.
Por medio de una transmisión en vivo por televisión, el primer ministro británico Boris Johnson informó a todo el pueblo norteamericano e internacional su renuncia al cargo de dirigente del Partido Conservador y, asimismo anunció su renuncia al puesto de primer ministro del Reino Unido, tras presentarse una seguidilla de polémicos escándalos los cuales forzaron a renunciar a aproximadamente 50 funcionarios del gobierno inglés. Cabe destacar que estos funcionarios denunciaron una «falta de transparencia e integridad en el gobierno».
La gota que rebosó el baso y obligó a que Johnson renunciara a sus responsabilidades fue un escándalo ocurrido luego de que diferentes agencias de prensa revelaran quejas sobre acoso a otros hombres por parte de Chris Pincher, diputado designado por Johnson para los manejar los hilos disciplinarios al interior del movimiento conservador.
Según las primeras informaciones, Johnson tenía conocimiento de dichas quejas sobre Pincher, sin embargo decidió mantenerlo en en el cargo. Ante esto el dirigente de 58 años reconoció que fue un grave error mantener al diputado en el cargo y mantener su confianza en él.
Otro de los escándalos que forzaron la dimisión de Johnson como primer ministro del Reino Unido, fueron las reiterativas fiestas que se llevaron a cabo en su oficina de Downing Street, a lo largo del estricto confinamiento por COVID-19 en el Reino Unido. En ese entonces el hoy exprimer ministro se excusó debido a sus acciones.
A pesar de sus disculpas, el acto no pasó en vano y se presentaron mociones de censura dentro de su propio partido, además diferentes bancadas del Parlamento inglés exigieron la renuncia de Johnson, quien permanentemente ha sido criticado pr su gestión.
A tal punto llegó la tensión al interior del parlamento debido a las acciones del político de 58 años, que, sus principales ministros y secretarios renunciaron a su cargo, bajo la justificación de que no había una ética laboral. Los exfuncionarios también destacaron la perdida de confianza como un aspecto clave en sus dimisiones gubernamentales.









































