El atacante de Puerto Colombia firmará por dos años con el equipo de sus amores, informó el club.
Y un día cualquiera el sueño se hizo realidad. Carlos Bacca volverá a vestir los colores del Junior, dio a conocer la tarde de este martes la institución en un comunicado en el que afirma que, una vez superados los exámenes médicos, el goleador de Puerto Colombia, el ‘Peluca’, se convertirá en el fichaje que la afición anhelaba.
Todos querían que el sueño se materializara: la hinchada, los directivos, la prensa, pero, en primer lugar, el propio jugador, que a sus 36 años regresa a finalizar su carrera en el equipo que lo dio a conocer y del que es un ferviente enamorado. El equipo en el que ya ayudó a bordar dos estrellas y en el que consiguió cuatro botines de oro, dos por Liga y dos por Copa.
Fueron once años de ausencia desde aquel gol en la final contra el Once Caldas en Manizales en el segundo torneo de 2011 cuando Junior levantó su séptima estrella de la mano de Bacca y Giovanni Hernández.
Once años en los que Bacca dejó de ser un ídolo local, el chico del Barranquilla FC que cumplió el sueño de ser campeón con Junior, para convertirse en una estrella internacional.
Su salto a Europa lo dio con el Brujas de Bélgica, club en el que empezó a romper redes prácticamente desde su llegada. Sus grandes números le valieron que el Sevilla se fijara en él, un paso consagratorio que lo llevó a ganar dos Europa League, en una de ellas, la de 2015, con dos goles anotados por él en la final.
Siempre quiso vestir la camiseta del Milán, y ese sueño también lo cumplió Carlos Arturo Bacca Ahumada, el mismo que de adolescente se ganaba la vida con la pesca artesanal en el muelle de Puerto y como ayudante de los conductores de buses del municipio atlanticense.
En el poderoso equipo italiano conquistó una Supercopa de ese país y luego regresó a España, al Villarreal, donde ganó su tercera Europa League en 2021. Su último club fue el Granada, con poca participación.
Vuelve Bacca, quizá con menos capacidad física y sin tanto ritmo de competencia, pero cargado de amor por la camiseta y con ganas de volver a gritar campeón.













































