El equipo ‘tiburón’ quedó sin ninguna opción de pasar a la final. Renovación, el clamor de la hinchada.
Hay que querer mucho al Junior para aventurarse a ir al estadio Metropolitano en una tarde lluviosa como la de este miércoles y con el caos vehicular de las horas pico en la Murillo y la Circunvalar, pero todavía hay aficionados a los que no les importa sacrificarse, dejar de pasar tiempo con su familia y someterse al tortuoso camino de regreso a casa con tal de ver a su equipo del alma ganar. En esta ocasión fueron menos de cinco mil los hinchas que presenciaron la derrota 3-2 ante Independiente Santa Fe, convencidos de que los jugadores iban a levantar, de que no son tan malos y lucharían por esa mínima posibilidad de llegar a la final. Amor tóxico, lo llaman ahora.
Pero los jugadores fueron incluso más apáticos y desacertados que de costumbre. Ni la presencia de un técnico nuevo en el banco, el samario Arturo Reyes, sirvió para despertar el amor por la camiseta, mucho menos la compasión por esa pobre gente que fue a verlos aferrarse a la última opción de clasificar y terminó por convencerse de que la enfermedad no está en las sábanas. Nada va a mejorar en Junior mientas futbolistas como Didier Moreno, Daniel Giraldo, Jorge Arias, Edwin Velasco, Fabián Sambueza, Edwin Cetré, Omar Albornoz, Yesus Cabrera y John Pajoy continúen en el equipo. A la lista hay que sumar a Dany Rosero, ‘Cariaco’ González, Carmelo Valencia, Freddy Hinestroza e Iván Rossi, que no jugaron. Mejor dicho, hay que renovar casi todo el plantel.
Santa Fe, con muy poco, consiguió una victoria importantísima en su pretensión de ganarle el primer lugar del grupo a Millonarios. Los ‘cardenales’ se fueron arriba con gol de Estupiñán en el minuto 54 tras un centro por izquierda de Mosquera. El delantero apareció solo en el centro del área y con un remate rasante venció a Viera.
La anotación visitante sirvió para despertar al Junior, que en dos minutos volteó el marcador. En el 62, un centro de Pajoy por la derecha dejó solo a Bacca frente al arco rival y el de Puerto Colombia no perdonó. En el 64, Cetré mató con el pecho una pelota en el área y por primera vez en su vida tomó una decisión acertada dentro de un campo de juego: cedió el balón a Bacca, quien venció al arquero Silva con un disparo suave al palo más lejano.
Noveno gol para Bacca en el semestre a pesar de que su equipo no genera opciones claras ni aprovecha su condición de definidor. Por lo menos en materia de números no es malo el regreso del atacante después de once años en Europa. En total, 82 tantos con la camiseta rojiblanca que lo convierten en el quinto máximo anotador histórico.
Pero la alegría duró poco. Al minuto 70, Torres aprovechó un descuido de la defensa barranquillera luego de un centro por la derecha e igualó el marcador. Como en el gol de Estupiñán, el jugador de Santa Fe apareció sin marca y disparó con comodidad un balazo arriba, imposible para Viera.
Arturo Reyes creyó que debía apostar por una estrategia ofensiva, distinta a la de Comesaña, y lo que hizo fue desequilibrar el equipo. En el segundo tiempo dejó en el camerino a Haydar y Gordillo para incluir a Velasco y Cetré, por lo que Didier Moreno debió multiplicarse para contener los ataques de Santa Fe y no dio abasto para cubrir el ancho de la cancha..
Cuando parecía que el partido terminaría con un empate que prácticamente los eliminaba a los dos, Mosquera fue derribado en el área de manera imprudente y el árbitro Betancourt no dudó en señalar el penal.
El uruguayo Matías Mier, de mucha camaradería con Viera previo al cobro, sentenció la victoria santafereña, que fue celebrada a rabiar por el técnico Alfredo Arias, quien suena como nuevo entrenador de Peñarol de Montevideo.
En el primer tiempo, quizá uno de los más malos que se ha visto en el Metropolitano, lo único relevante fue un posible penal contra Yesus Cabrera que el juez, tras verlo varias veces en la pantalla, decidió no conceder.
Muy mala imagen la que deja esta primera presentación de Arturo Reyes como técnico en propiedad para 2023 y que plantea muchas dudas sobre su continuidad en un equipo que da vergüenza, que no merece representar a la ciudad y que es el hazmerreír de la Liga colombiana en su fase final.








































