SE DESPIDE UN PESO PESADO DEL PERIODISMO COSTEÑO

El experimentado periodista deportivo deja El Tiempo, luego de más de tres décadas gloriosas detrás de un teclado.

por: Oscar Tobón

Luego de 36 años de carrera periodística en diferentes medios de comunicación de la región caribe y del país, se despide el excelente periodista y amigo Estewil Quesada Fernández ,quien escribe estas líneas conoció a Quesada en primera instancia  a través de las diferentes transmisiones boxísticas  que este realizaba por la pantalla chica, a mi como televidente de aquellas peleas me encantaba la manera como él comentaba de una forma tan didáctica ese deporte tan rudo, pero que tantas alegrías  nos dio en décadas pasadas.

Tiempo después siendo este servidor un estudiante de quinto semestre de comunicación social y periodismo de la universidad del Norte, el profesor Javier Franco, encargado de la asignatura periodismo 4, me encomendó la tarea de escribir una crónica sobre algún personaje y yo, a sabiendas que Estewil y Franco laboraban en el mismo periódico, le pedí a este último el número de contacto del afamado comunicador y de una vez lo llame para cuadrar una  cita, la cual me dio para el viernes siguiente a las 4 pm en las instalaciones del periódico, al ingresar al local me indicaron que entrara en un pequeño cubículo donde se encontraba Quesada Fernández, quien  me  saludo y me invito a sentarme, de inmediato me empezó a contar sus anécdotas en  este hermoso oficio, fue justo durante esa conversación que pude descubrir no solo al periodista, sino a un extraordinario ser humano que siempre está  dispuesto a ayudar a todo el que se lo pida.

Por eso el sábado anterior,  mientras leía la crónica con la que el presidente como lo llamamos sus amigos, debido a su cargo en la asociación colombiana de cronistas deportivos seccional Atlántico, con la cual ponía punto final a su exitosa vida laboral, concluí que todos los que amamos esta profesión perdimos un colega, pero a la vez ganamos un referente que de seguro ahora desde otra orilla, seguirá aportando su granito de arena para engrandecer el oficio más bello del mundo.

Buen viento y buena mar estimado amigo.