JUNIOR BOTÓ CUATRO GOLES CANTADOS Y POR ESO QUEDÓ ELIMINADO

Los ‘tiburones’ cayeron 2-0 ante su bestia negra, Millonarios. Bucaramanga fue el finalista.

Si una lección deja el Real Madrid campeón de la Champions es que en el fútbol lo más importante es no perdonar al rival. Pero Junior tuvo cuatro opciones claras de anotar frente a Millonarios, este domingo en el Campín, y dejó con vida a los capitalinos. Chará y Caicedo, en el primer tiempo; ‘Titi’ Rodríguez y Bacca, en el segundo, desperdiciaron sus oportunidades y condenaron a su equipo a no clasificar a la final de la Liga.

Los errores no solo fueron en ataque. Tras un primer tiempo correcto, en el que dominó las acciones la mayor parte del tiempo, Junior entró dormido en el complemento y en un parpadeo de nueve minutos encajó dos goles inauditos.

Al minuto 48, un pase en profundidad de Makcalister Silva a Daniel Ruiz originó el primer gol de los ‘embajadores’. El extremo sacó a Emmanuel Olivera con un movimiento de cintura y disparó al arco. El portero Mele contuvo el remate, pero la pelota pegó en Jermein Peña y se fue adentro pese al esfuerzo del central samario por evitarlo.

Con el 1-0, Junior se partió y fue presa fácil de los contragolpes de Millonarios. Al minuto 57, otra vez Silva manejó la pelota en el medio y cedió para Santiago Giordana, quien remató al borde del área. Mele, con reflejos felinos, atajó el disparo inicial, pero el rebote quedó servido para Juan Carlos Pereira, quien la mandó al fondo de la red.

Con el 2-0 en contra, los ‘tiburones’ tuvieron dos acciones para descontar y quedar a tiro de clasificar a la final. Para entonces ya Bucaramanga ganaba 3-1 y a Junior le bastaba con empatar.

Primero fue ‘Titi’ Rodríguez, quien había entrado por Chará en el minuto 61, el que mandó el balón afuera tras disparar sin marca prácticamente desde el punto penal. Y después Bacca, al 82, no pudo definir en las barbas del arquero Montero un pase de la muerte de Déiber Caicedo.

El técnico Arturo Reyes no leyó las situaciones del partido y sus cambios fueron equivocados y tardíos. Sin embargo, la mayor responsabilidad de no pasar a la final no es del entrenador sino de los atacantes que desperdiciaron sus oportunidades de anotar.

Aunque Millonarios salió dispuesto a darle una alegría a los 15 mil aficionados que asistieron al Campín, Junior tomó rápidamente las riendas del partido en el primer tiempo. Mucho más cuando los jugadores rojiblancos recibieron la noticia de que Bucaramanga vencía a Pereira en el Alfonso López, resultado que le entregaba la clasificación a la final a los ‘tiburones’.

Al minuto 15, como consecuencia del dominio de los barranquilleros, Chará tuvo la primera opción de anotar. Hómer Martínez recuperó la pelota en la mitad de la cancha y cedió a Gabriel Fuentes, que interiorizaba. El lateral entregó a Bacca y este puso un balón al vacío para Chará, quien se deshizo de un marcador, pero su disparo fue desviado por Llinás.

La acción de mayor riesgo llegó en el minuto 41 con un pase en profundidad de Fuentes para Caicedo, que dejó al extremo nariñense cara a cara con Montero. El atacante gambeteó al arquero, pero su disparo no fue preciso y el balón se estrelló en el vertical.

Nueva decepción de Junior en Bogotá, que amerita un trabajo psicológico a la par con los correctivos futbolísticos. Aunque el clasificado a la final fue Bucaramanga, que venció 3-1 a Pereira, los cuatro equipos terminaron con 8 puntos. Sin embargo, por los ítems de desempate, los barranquilleros quedaron de últimos.