VALLE DEL COCORA UN LUGAR MÁGICO

Hace unos días tuve la fortuna de visitar uno de los sitios más hermosos de Colombia, como lo es el valle del Cocora.

Oscar Tobón P.

Al llegar allí el turista respira una sensación de libertad, que parece que lo trasportara a un mundo sacado de un cuento mágico como los que narraba en sus inicios García Márquez, luego de subir por esas verdes montañas coronadas con la palma de cera nuestro emblemático árbol nacional.

Es ahí cuando en medio de ese paisaje lleno de verdor y magia, que uno como colombiano se da cuenta que este país, que tanto criticamos a veces y del cual también renegamos tiene lugares y personas maravillosas, porque el mencionado valle no es solo naturaleza ni las figuras, que se encuentran ubicadas en los distintos senderos que recorren esta belleza natural, sino también las personas que lo habitan y lo cuidan porque saben de antemano, que aparte de ser este su hogar, es su medio de sustento diario, por lo cual atienden a los visitantes con mucha amabilidad y alegría, al mostrar estas tierras de ensueño, que nada tienen que envidiarle a muchas atracciones de su tipo a nivel orbital.

Esto me lleva a pensar que Colombia como país a nivel turístico, puede y tiene con qué competirle a muchas naciones que han tomado el turismo como uno de los pilares de su economía, pero con la diferencia de que esos países han trabajado con mucha disciplina para lograr solidificar este rubro de la economía y no se han quedado en la retórica que a mi parecer en el caso nuestro no nos ha permitido poder exhibir ante el mundo nuestra belleza natural.

Sitios como este donde se ve no solo la mano del hombre sino la presencia de Dios, como me lo dijo mi hermana Clementina mientras subíamos aquellos rústicos escalones de piedra, puede llegar a convertirse en un futuro no muy lejano nuestra carta de presentación ante la comunidad internacional como ya lo son la cumbia, la literatura y muchas otras cosas buenas que brinda esta nación y que muchas veces por darle crédito a otras cosas y lugares, que no dudo tiene su encanto no miramos para adentro de nuestra casa, donde también hay cosas encantadoras como ese valle , donde vuelvo y reitero se respiran libertad y magia.