Hasta siempre Pepe

El político uruguayo marcó un antes y un después en la política de su país y se destacó por nunca tener una vida ostentosa.

La semana pasada dejó de existir un hombre que marcó a nuestra América Latina, no solo por su liderazgo político sino por su forma de ser y pensar, en esto último es lo que más me sorprendió de este hijo de la patria de Artigas.

Pues era un hombre coherente con lo que pensaba y así gobernó a su querido Uruguay, siempre anteponiendo el sentir común de un pueblo por encima del sentir personal, creo que por eso los uruguayos lo eligieron como su presidente a pesar de su avanzada edad.

De otro lado demostró ser un defensor de las libertades del ser humano, por las cuales luchó siempre y también supo reconocer sus errores, cosa que hoy en día poco se ve lo cual lo hizo un líder aún más especial.

Tuve la fortuna de visitar Montevideo un año después de que José Mujica dejara la presidencia de aquel pequeño pero vibrante país sudamericano, y pude comprobar de viva voz de un puñado de sus compatriotas que este hombre realizó un buen gobierno.

Lo cual me lleva a concluir más allá que si se comparta o no su orientación política, que Mujica   o simplemente pepe como solía llamarlo el ciudadano de a pie en su país, dejó un legado que ahora después de su fallecimiento estoy seguro se profundizará en gran parte de la sociedad uruguaya, la cual lo seguirá   teniendo como referente.

Por eso hoy desde esta ventana digo hasta siempre pepe, gracias por ser un ejemplo de coherencia, humildad y lucha para todo el mundo, en una humanidad que cada vez más parece haber olvidado estos tres valores fundamentales, por los cuales nos deberíamos regir y que él a su manera siempre puso en práctica aún en una cuestión tan complicada y difícil como lo suele ser la vida pública, donde en muchos casos se imponen la vanidad y el ego personal cuestión que lo hacía un líder muy carismático y cercano a la gente.