Hasta el presidente Gustavo Petro rechazó este suceso.
Las jóvenes Manuela Bedoya y Luna Barreto viajaban en la flotilla humanitaria rumbo a Gaza cuando fueron interceptadas por fuerzas israelíes en aguas internacionales.
Ambas, activistas sociales y defensoras de derechos humanos, buscaban llevar ayuda al pueblo palestino. La Cancillería de Colombia rechazó la detención, calificándola como “secuestro” y exigiendo su liberación inmediata.
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El presidente Gustavo Petro también condenó el hecho, señalándolo como un “crimen internacional”.
El caso de Manuela y Luna refleja la solidaridad de ciudadanos del mundo frente a la crisis humanitaria en Gaza.











































