Hallan restos de un alpinista desaparecido hace un siglo en el Monte Everest

Se estima que en el Monte Everest hay aproximadamente 300 cuerpos de alpinistas.

El deshielo acelerado en las montañas del Himalaya continúa revelando historias congeladas en el tiempo. En el glaciar Central Rongbuk, a los pies del Monte Everest, un equipo de investigación encabezado por National Geographic reportó el hallazgo de lo que serían los restos del alpinista británico Andrew “Sandy” Irvine, desaparecido desde 1924.

El descubrimiento fue durante  una expedición reciente, los investigadores encontraron una bota atrapada en el hielo que contenía un pie humano en su interior. Lo más llamativo fue que, dentro de la bota, el calcetín llevaba una etiqueta con el nombre “A. C. IRVINE”, lo que apunta con alta probabilidad a que se trate del joven alpinista británico que desapareció hace más de un siglo.

¿Quién era Sandy Irvine?

Irvine formaba parte de la histórica expedición de 1924 junto a George Mallory, cuyo objetivo era convertirse en las primeras personas en alcanzar la cumbre del Everest. Ambos fueron vistos por última vez ascendiendo la montaña, pero nunca regresaron.

El cuerpo de Mallory fue encontrado en 1999, aunque nunca se halló la famosa cámara fotográfica que Irvine llevaba consigo y que podría resolver el eterno enigma: ¿lograron llegar a la cima antes de morir?

Este nuevo hallazgo podría reabrir el debate y ofrecer pistas cruciales.

El papel del cambio climático

Expertos señalan que este descubrimiento es consecuencia directa del rápido deshielo de los glaciares, provocado por el aumento de las temperaturas globales.

En los últimos años, varios cuerpos de montañistas desaparecidos han comenzado a emerger en el Everest y otras montañas del mundo, dejando en evidencia:

  • El retroceso acelerado del hielo.
  • El riesgo creciente para expediciones actuales.
  • El desafío logístico y ético de recuperar restos atrapados por décadas.

Implicaciones históricas y científicas

De confirmarse que los restos pertenecen a Irvine, se trataría de uno de los hallazgos más importantes en la historia del montañismo. Este avance podría:

  • Aclarar detalles de la expedición de 1924.
  • Reescribir la historia sobre quién alcanzó primero la cima del Everest.
  • Ofrecer nueva información técnica sobre las condiciones extremas de la época.

La montaña más alta del planeta continúa revelando secretos que parecían perdidos para siempre. El hallazgo de estos restos no solo recuerda la valentía —y el sacrificio— de los primeros exploradores, sino también la profunda transformación que el cambio climático está generando en los glaciares del mundo.