El presidente Gustavo Petro denunció públicamente que ha sido objeto de amenazas de muerte por parte de alias Iván Mordisco, máximo jefe del Estado Mayor Central (EMC).
Una de las principales estructuras de las disidencias de las FARC. Según el mandatario, estas intimidaciones no son nuevas y se remontan a “años atrás”, pero habrían alcanzado su punto más crítico con un presunto plan para atentar contra su vida durante el desfile del 20 de julio de 2024.
Petro señaló que detrás de Mordisco existiría una red de intereses mafiosos vinculada al narcotráfico. En ese esquema, mencionó a Alirio Zárate, alias el Runcho, como uno de los compradores de cocaína conectados con las disidencias en el sur del país. El mandatario aseguró que esta estructura criminal estaría reclutando incluso a menores de edad, práctica que calificó como inaceptable y devastadora para las comunidades rurales.
La denuncia del presidente se dio en medio de una ofensiva militar reciente en el Guaviare, donde ordenó el bombardeo a un campamento de las disidencias de Mordisco. El Gobierno reportó la neutralización de varios integrantes, así como la incautación de armamento y material de guerra.
Petro defendió la operación asegurando que el EMC “rechazó una salida pacífica” y optó por fortalecer un “ejército privado del narcotráfico”, lo que obligó al Estado a responder con contundencia.
El presidente Petro envía mensaje directo a Mordisco.
El jefe de Estado instó a Iván Mordisco a “enterrar el fusil”, abandonar la extorsión y permitir que las regiones bajo su control avancen hacia una economía lícita basada en la bioeconomía y otras alternativas sostenibles. Además, reiteró su petición a la comunidad internacional para que declare a estas disidencias como organizaciones terroristas, con el fin de reforzar su persecución jurídica.
Las afirmaciones del mandatario se producen en medio de una fase de tensión entre el Gobierno y el EMC, mientras organizaciones humanitarias han expresado preocupación por el impacto de las operaciones armadas en las comunidades, especialmente tras recientes denuncias de menores afectados en bombardeos.
El caso ha generado amplio debate político y reacciones divididas: sectores afines respaldan la firmeza del presidente frente a las disidencias, mientras la oposición cuestiona el manejo del conflicto y la viabilidad de la negociación con grupos armados.






































