Dolor y clamor de justicia en el sepelio de las hermanas Hernández Noriega

Foto : web , redes sociales.

Entre lágrimas, su madre, Maricruz Esther Noriega, despidió a las menores asesinadas y halladas en Malambo mientras observaba el lugar donde reposarán sus restos en el Cementerio Católico Calancala.

El dolor y la consternación marcaron la despedida de las hermanas Sheridan y Keyla Hernández Noriega, las menores que fueron asesinadas y posteriormente encontradas en el municipio de Malambo.

En medio del sepelio, su madre, Maricruz Esther Noriega, no pudo contener las lágrimas al contemplar el lugar donde descansarían los cuerpos de sus hijas en el Cementerio Católico Calancala. Entre sollozos y visiblemente afectada por el dolor, lanzó un desgarrador clamor:

“¡Ay, mis pelaitas preciosas, Dios mío, me dejaron sola, ¿por qué?”, repetía mientras familiares y allegados intentaban consolarla.

La escena reflejaba la profunda tristeza de una familia que enfrenta una pérdida irreparable, mientras la comunidad permanece conmocionada por el crimen que acabó con la vida de las dos menores.

El caso ha generado indignación y llamados a que las autoridades avancen con celeridad en las investigaciones para esclarecer lo ocurrido y dar con los responsables de este hecho que ha estremecido a todo el departamento del Atlántico.

Familiares y ciudadanos han insistido en la necesidad de que se haga justicia, al tiempo que piden respeto por el dolor de la familia en este difícil momento.