Demócratas cuestionan la efectividad de los ataques contra lanchas en la región y alertan que la estrategia solo genera un cambio en rutas del crimen.
Los bombardeos contra lanchas del narcotráfico en el Caribe y el Pacífico serían solo el comienzo de una agresiva campaña contra el crimen organizado, en la que no se descartan ataques unilaterales en otros países ni el envío de tropas.
Eso, al menos, fue lo que dijo este martes Joseph Humire, subsecretario de Defensa para la Seguridad Nacional, durante una audiencia convocada por el Comité para los Servicios Armados de la Cámara de Representantes.
Humire describió los ataques contra embarcaciones sospechosas como parte de una misión de largo aliento -bautizada Operación Espada del Sur- que, según dijo, contribuyó a “salvar vidas estadounidenses” y a reforzar las políticas de seguridad fronteriza del presidente Donald Trump.
Al menos 157 personas murieron en 45 bombardeos contra lanchas vinculadas al narcotráfico. Foto: Captura de pantalla
“Esto es apenas el comienzo”, afirmó el funcionario al explicar que el Pentágono evalúa ampliar las operaciones más allá del mar, incluyendo posibles ataques contra rutas y escondites de carteles en tierra, en coordinación con fuerzas locales.
Desde septiembre, según cifras del Departamento de Defensa, al menos 157 personas murieron en 45 bombardeos contra lanchas vinculadas al narcotráfico en aguas cercanas a Suramérica.
En paralelo, más de 15.000 militares estadounidenses han sido desplegados en la región en misiones de interdicción, entrenamiento y control de rutas, aunque parte de ese contingente fue reducido debido al conflicto en curso con Irán.
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Humire aseguró que la campaña ya muestra resultados. Según dijo, el tráfico de embarcaciones sospechosas cayó un 20 por ciento en el Caribe y un 25 por ciento en el Pacífico oriental desde el inicio de las operaciones.
Pero esas afirmaciones fueron rápidamente cuestionadas por legisladores demócratas,quienes pusieron en duda tanto la efectividad como la legalidad de la estrategia.
El representante Adam Smith, demócrata del estado de California y principal miembro de la minoría en el comité, advirtió que esas cifras no necesariamente se traducen en una reducción del flujo de drogas hacia Estados Unidos.
En su opinión, podrían reflejar simplemente un cambio de rutas por parte de las organizaciones criminales hacia corredores menos vigilados o incluso hacia vías terrestres.







































