Enfrentamientos entre hinchas, ataques y caos marcaron la jornada del partido disputado en el estadio Jaime Morón.
La noche de fútbol en Cartagena terminó en tragedia tras registrarse graves disturbios en el marco del partido entre Junior de Barranquilla y Palmeiras por la Copa Libertadores. Los enfrentamientos dejaron una persona muerta, varios heridos y múltiples hechos de vandalismo en distintos sectores de la ciudad.
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De acuerdo con los reportes, los disturbios comenzaron horas antes del encuentro y se intensificaron al finalizar el compromiso, que terminó empatado 1-1. Los hechos de violencia se concentraron en inmediaciones del estadio Jaime Morón y se extendieron a otras zonas cercanas.
El hecho más grave fue el asesinato de un hincha del Junior, identificado por medios locales como Gabriel Acosta, quien habría sido atacado con arma blanca y golpes en medio de los enfrentamientos. Además, se reportaron varias personas lesionadas durante los disturbios.
Los choques se registraron principalmente entre seguidores del Junior y del equipo local Real Cartagena. Testigos señalaron que los implicados utilizaron piedras, cuchillos y otros objetos contundentes, generando momentos de pánico entre los asistentes y residentes del sector.
Durante los desmanes también se reportaron ataques a buses de hinchas, robos en medio del caos y daños a establecimientos comerciales. Varias personas tuvieron que refugiarse en locales cercanos para protegerse de la violencia.
En otro hecho relacionado, un bus que transportaba aficionados se incendió en la vía, aunque no se reportaron personas heridas por este incidente.
La Policía hizo presencia en distintos puntos para intentar controlar la situación; sin embargo, la magnitud de los disturbios permitió que varios de los involucrados escaparan en medio de la multitud.
El compromiso internacional, disputado en Cartagena debido a trabajos en el estadio Metropolitano de Barranquilla, quedó completamente opacado por los hechos de orden público.
Lo ocurrido vuelve a encender las alarmas sobre la violencia asociada a las barras bravas en el fútbol colombiano, un fenómeno que continúa generando preocupación entre autoridades y ciudadanía.









































