La violencia contra pequeños comerciantes en el departamento del Atlántico ha generado alarma tras el asesinato de tres trabajadores en menos de 24 horas, presuntamente por negarse a pagar extorsiones.
Las víctimas, dedicadas a actividades informales como la venta de frutas y la comercialización de masa de maíz, fueron atacadas en distintos puntos del área metropolitana de Barranquilla y municipios cercanos.
De acuerdo con denuncias de comerciantes, las exigencias económicas de grupos criminales varían ampliamente:
Pagos diarios desde $10.000 pesos
Cuotas mensuales que pueden alcanzar sumas millonarias
Estas “vacunas”, como se les conoce popularmente, afectan especialmente a trabajadores informales y pequeños negocios, quienes muchas veces no cuentan con protección ni recursos para resistirse. La extorsión se ha convertido en uno de los delitos más preocupantes en el Atlántico, impactando no solo la economía local sino también la seguridad de quienes dependen del comercio diario para subsistir.
Autoridades han anunciado operativos y refuerzos de seguridad, aunque comerciantes manifiestan temor y desconfianza, señalando que las amenazas continúan incluso después de denunciar.




































