El técnico Alfredo Arias cambió el libreto: sentó a los veteranos y apostó por la intensidad y el sacrificio.
Sin sufrir como antaño, sin pedir tiempo, Junior ganó su estrella número doce este lunes en el estadio Atanasio Girardot, de Medellín, en un partido en el que aguantó las arremetidas de Nacional, que venció 1-0, pero nunca vio comprometido el 3-0 de la ida en el Romelio Martínez, de Barranquilla.
El equipo antioqueño anotó al minuto 10 del segundo tiempo con un toque sutil de Edwin Cardona en el área chica de los barranquilleros luego de un pase de Sarmiento por la banda izquierda. Seis minutos después, el árbitro Carlos Betancur pitó un penal en favor de los ‘verdes’ por una supuesta falta del portero Silveira contra Morelos.
La acción no fue percibida inicialmente por el juez central, pero el VAR alertó sobre un rodillazo del arquero uruguayo en la espalda del atacante al salir a cortar una pelota aérea. Ese fue el momento bisagra del partido, porque dejaba a Nacional a un gol de empatar la serie.
Edwin Cardona, que había ingresado para el segundo tiempo y le había cambiado la cara a Nacional, tomó la pelota en las manos. Sin embargo, Morelos pidió el balón y su cobro salió desviado. Se sumó así a la lista de grandes ejecutores que desperdiciaron sus disparos frente a Junior en el camino hacia el título: Dayro Moreno, con Once Caldas; Hugo Rodallega, con Santa Fe, y el ‘Búfalo’, con Nacional.
Ahí terminó el partido, aunque todavía faltaba media hora. El conjunto paisa no se repuso nunca de ese golpe anímico, y los minutos se fueron consumiendo con un Junior aguerrido y concentrado hasta que Betancur pitó el final del juego.
Todos los títulos de Junior han sido importantes, pero el de este lunes frente a Nacional, en el Atanasio, no es solamente otra estrella, no es solamente «la doce», sino que puede significar el comienzo de una era. La era de Junior en el fútbol colombiano. Vencer al mejor equipo del país (históricamente, no en la actualidad) en su propia tierra, con su estadio lleno, tiene ribetes de hazaña, suena a cambio de ciclo.
Con su bicampeonato, Junior queda a tres estrellas de América (15), a cuatro de Millonarios (16), y se distancia aún más de Cali y Santa Fe, que tienen diez.
La clave para esta segunda estrella consecutiva estuvo en la decisión del técnico Alfredo Arias de apostar por la intensidad y el sacrificio, es decir, por los jugadores con mejor condición física. Veteranos como Teófilo Gutiérrez, Carlos Bacca y Yimmi Chará fueron relegados a la banca o no aparecieron más en la convocatoria.
La consolidación de Fabián Ángel en el medio campo fue fundamental para la obtención de la estrella. No sólo por su aporte futbolístico, sino por su liderazgo como capitán del equipo. A su lado, el rendimiento siempre destacado de Juan David Ríos.
Otro jugador para destacar, tanto en la serie contra Santa Fe como en la final ante Nacional, fue el defensor central Daniel Rivera. El ‘Cachaco’ le ganó el puesto al uruguayo Lucas Monzón y prácticamente eliminó a Rodallega y Morelos con su marcación individual.
A su lado, el samario Jermein Peña volvió a brillar. Cuestionado por su temperamento agresivo, fue modelo de comportamiento en la final. Suma ya tres títulos de Liga en apenas tres años (llegó en 2023). Y jugando como titular a lo largo de cada uno de esos torneos, disputando las finales. Solamente tiene un campeonato menos que Teo y que Bacca. ¡Tres títulos en tres años! ¿Existe en la historia de Junior un jugador con mejores números?
Para elogiar también la producción goleadora de Luis Fernando Muriel. A eso vino. No fue riguroso titular, pero le alcanzó para anotar 16 goles, trece de ellos en Liga.
Mauro Silveira, el mejor portero de la Liga, heredero de la tradición de grandes arqueros uruguayos en Junior; Jhomier Guerrero, un lateral derecho con nivel de Selección, le dio sopa y seco a Andrés Felipe Román en la final.
Fuad Char, máximo dirigente de Junior, había anunciado ya la continuidad del técnico Arias, quien tiene una deuda pendiente con la Copa Libertadores para 2027. Por ahora, ¡celébralo Curramba!










































