Los afganos temen repetir la historia durante el mandato de la organización política-paramilitar entre 1996 y 2001.
Horas después de la huida del presidente Ashraf Ghani al extranjero, los talibanes entraron este domingo a Kabul, capital de Afganistán, y clamaron “victoria” desde el palacio de gobierno.
El mandatario Ghani comunicó en su cuenta de Facebook “Los talibanes ganaron” afirmando que abandonó el país para evitar un “baño de sangre”, pues si se hubiera quedado innumerables afganos habrían sido martirizados y Kabul sería destruida .
Ahora, los insurgentes vuelven al poder, veinte años después de haber sido expulsados por una coalición liderada por Washington, a raíz de su negativa a entregar a Osama bin Laden, líder de Al Qaeda, tras los atentados del 11 de septiembre. Guerra que, según una investigación de la Universidad Brown, le costó a Estados Unidos unos 2,3 billones de dólares.
Suhail Shaheen, portavoz de los Talibanes afirmó a la BBC que “esperaban tener un traspaso pacífico del poder en los próximos días”.
Por su parte, Estados Unidos retiró su embajada en Kabul y envió a casi todo su personal al aeropuerto, donde fuerzas estadounidenses asumieron el control aéreo.













































