Por lo menos 170 personas habrían resultado afectadas por esta peligrosa práctica que pone en riesgo su salud.
Una supuesta red de médicos, en Rumania es la que se encontraría detrás de estos hechos y que la Fiscalía de ese país ya está investigando. Según las primeras investigaciones, el líder de esta red sería el cardiólogo Dan Tesloianu, del hospital de la localidad de Iasi y la operación consistía en extraer los implantes cardiacos a personas fallecidas, para luego usarlos en personas vivas y facturándolos al Seguro Nacional de ese país.
Por esta actividad ilegal, los médicos implicados estarían ganando un promedio de 2000 a 3000 euros, por cada unidad. Eran variados los implantes que vendían. Tales como, stents; desfibriladores y marcapasos. Además, se conoció que esta red funcionó desde 2017, hasta agosto de 2022 y en este periodo instalaron 238 dispositivos, presuntamente extraídos de fallecidos o de origen desconocido.
Por el momento se han dictado nueve órdenes de captura, por este caso. Pues, han puesto en riesgo la salud y hasta la vida de las personas, que recibieron dichos implantes. Además, se pudo conocer que los médicos participantes de la red diagnosticaron falsamente y hasta llegaron a administrar fármacos, que solo provocaron que los pacientes empeoraran y así determinar que debían usar los dispositivos.
Hasta el momento se tienen identificadas a 170 personas, que fueron víctimas de la red y han presentado complicaciones. Pero, los hechos siguen siendo materia de investigación. Con el fin de identificar más víctimas y tomar las acciones legales pertinentes, en contra de los profesionales de la salud, que también al menos cinco de ellos habrían aceptado sobornos.











































