¿VIAJE DIPLOMÁTICO O SAFARI EN TIERRAS AFRICANAS?

Todavía las aguas no se calman por la polémica de los viajes en helicóptero de la vicepresidenta Francia Márquez y ahora está en el centro de atención una vez más.

Tras la entrevista en donde la vicepresidenta Francia Márquez lanzó expresiones como “de malas, pueden llorar”, entre otras se encuentra en el ojo del huracán y como si el uso inadecuado de un helicóptero black hawk no fuera suficiente. Ahora la vicepresidenta planea usar los aviones de la Fuerza Aérea Colombiana, para una gira diplomática por el continente africano, en el mes de mayo.

En primera instancia esto no parece algo malo. Pues, como representante del gobierno colombiano puede trabajar para fortalecer las relaciones diplomáticas. La polémica ha surgido por el tamaño de la comitiva, que la acompañará y son por lo menos 60 personas. Esto ha sido justificado con la explicación de que, en estos viajes suelen ir una gran cantidad de funcionarios.

No obstante ¿Realmente son necesarias tantas personas? ¿No se supone que este gobierno encontró la ‘olla raspada’? Los recientes gastos dicen lo contrario. Además, entre los destinos a los que llegará dicha comitiva hay dos en particular que resultan algo cuestionables. Uno de ellos es Senegal, país en el que Colombia ni siquiera tiene embajada y el otro es Etiopía, sede de la Unión Africana y donde Colombia también invertirá un dinero importante abriendo una nueva embajada.

Así que, los cuestionamientos en las redes sociales no se han hecho esperar y los comentarios más recurrentes, son haciendo referencia a las propias palabras de la vicepresidenta. Pues, los internautas señalan que quien no esté de acuerdo con el tamaño de la comitiva “de malas”, quien crea que esto es un safari y no un viaje diplomático “de malas”.

Por lo pronto, el viaje seguirá programado según lo planeado y los viajes en helicóptero, que la vicepresidenta ha decidido usar como si fuera un UBER, también seguirán. Mientras tanto, los colombianos que votaron por un cambio seguirán de decepción en decepción. Pues, el gasto público es a manos llenas y el país no va por buen camino o por lo menos esa es la percepción que tienen la mayoría de los colombianos.