Los venezolanos radicados en Colombia consideran este encuentro una gran farsa y una burla a todo el sufrimiento del pueblo venezolano.
La cuenta regresiva para la cumbre convocada por el presidente colombiano, Gustavo Petro, está llegando a su final y se prevé que sea un encuentro sin precedentes para sentar las bases del diálogo entre la oposición y el régimen de Nicolás Maduro. Pero, los ciudadanos venezolanos que se encuentran en Colombia no están conformes con este encuentro y por eso han convocado a marchas, en la capital del país. Pues, el encuentro se realizará el 25 de abril, en el Palacio de San Carlos.
Algunas de las peticiones de los venezolanos son las mismas que tienen desde hace años. La realización de elecciones libres, la liberación de presos políticos y la posibilidad del voto desde el extranjero. Pues, en la actualidad no tienen esta oportunidad, ignorando de forma deliberada el éxodo masivo que se ha presentado en el vecino país.
Aunque, los temas que se tocarán en el encuentro parecen estar bastante lejos de los intereses del pueblo venezolano. Pues, el presidente Petro durante su visita a Estados Unidos habló de que se debían quitar sanciones a Venezuela, también que quería que el vecino país pudiera regresar a la OEA.
Así que, es casi como si el presidente Petro, a pesar de su supuesta preocupación por la situación de Venezuela no estuviera al tanto de los programas reales, que agobian al pueblo venezolano y solo buscara beneficiar al dictador Nicolás Maduro. Pues, desde territorio venezolano también se han pronunciado y líderes opositores, que no fueron invitados señalan que la afinidad de Petro hacia Maduro no le permite ser un garante imparcial.
No obstante, el encuentro seguirá de acuerdo con lo planeado y contará con representantes de por lo menos 20 países. Entre los asistentes se destacan los tres delegados del gobierno estadounidense, que son Juan González, asesor del presidente Biden; el senador demócrata Chris Dodd, asesor especial del gobierno de Estados Unidos para las Américas, y Jon Finer, asesor adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Del mismo modo, habrá representantes de la Unión Europea.












































