La semana pasada causó gran revuelo en el universo futbolero de nuestra ciudad.
Por: Oscar Tobón
La noticia de que cinco jugadores del plantel profesional del Junior fueron sancionados, por actos de indisciplina e incluso a uno de ellos le fue cancelado definitivamente su contrato laboral. Razón por la cual, es fácil inferir que los malos resultados y el mal juego exhibido en algunos partidos, por parte del cuadro tiburón, no fueron producto de las decisiones tomadas desde el banco técnico.
El meollo del asunto estaba en que algunos elementos encargados de ejecutar, de buena forma la idea futbolística implementada por el director técnico, no lo hacían por estar enfocados muy seguramente en otros aspectos de la vida, por llamarlo de alguna forma.
La institución rojiblanca puede ser dirigida por Reyes, Gómez, Guardiola o el que los dirigentes estimen conveniente y este a su vez puede querer implantar un excelente método de juego y trabajo. Pero, mientras no haya disciplina, y no me refiero exclusivamente a la táctica. Sino, también a la personal esa que rige el transitar por la vida de cada ser humano, y que se complementa con la antes mencionada, será imposible lograr los objetivos que el club se planteé en los distintos torneos que intervenga.
Por lo tanto y a manera de conclusión, cabe hacerse una pregunta crucial para mí. Después de analizar lo acontecido en este desafortunado suceso, que no solo mancha el nombre del equipo insignia del deporte de nuestra ciudad, sino también se convierte en un pésimo ejemplo para nuestra juventud, que en muchos casos ven en ellos un modelo a imitar.
Por eso, el cuestionamiento ¿En qué momento algunos de nuestros futbolistas tomarán conciencia que son profesionales? Porque ser profesional en cualquier actividad de la vida no es simplemente cobrar un salario, es ser ante todo una persona integral en toda la extensión de la palabra por favor señores no lo olviden.









































