Yevgueni Prigozhin, jefe de la milicia Wagner, ha acusado al Ejército ruso de bombardear las bases de la compañía militar privada que presuntamente se desplazaba hacia Moscú.
En un audio difundido en su canal de Telegram, Prigozhin reveló: «El jefe del Estado Mayor ha dado la orden de despegar aviones y abrir fuego contra las columnas que se movían entre vehículos civiles y camiones». Además, prometió castigar a los responsables y expresó su gratitud hacia los pilotos que, según él, supo que se negaron a cumplir esas ‘órdenes criminales’.
Prigozhin enfatizó que aquellos que habían acabado con la vida de sus compañeros y de miles de soldados rusos recibirían su merecido, y advirtió sobre la inmediata eliminación de cualquier fuerza que se resistiera a la milicia Wagner.
Afirmó que su objetivo era restaurar la justicia tanto en las fuerzas armadas como en toda Rusia, describiendo la situación como una «marcha por la justicia» más no como un golpe de Estado. Sin embargo, los servicios de seguridad rusos acusaron a Prigozhin de incitar a un conflicto civil y se abrió una investigación en su contra por intento de amotinamiento.
Dmitri Peskov, vocero del Kremlin, informó que el presidente ruso, Vladimir Putin, estaba al tanto de la situación relacionada con Prigozhin y se tomarían las medidas correspondientes.
El Comité Antiterrorista de Rusia emitió un comunicado oficial en el que declaraba que las afirmaciones de Prigozhin carecían de fundamento y se inició una investigación penal por incitación a la rebelión armada. En el comunicado, se exigía el cese inmediato de las actividades ilegales.













































