La captura de Nicolás Maduro por parte del gobierno de los Estados Unidos además de un avance significativo hacia la justicia y la democracia, es un paso gigante que pueden dar millones de venezolanos que salieron de su tierra, para regresar a ella. Desde Barranquilla hemos sido una ciudad hermana del pueblo venezolano, convirtiéndonos en un territorio de acogida de más de 137 mil migrantes, a quienes arropamos con acceso a los servicios de educación, salud, empleo y mucho más. Esta captura es, sin duda, un símbolo de la libertad que tiene forma del abrazo de una madre que espera a su hijo volver; a los hijos que anhelan regresar a casa; a los nietos que nacieron lejos de su verdadero hogar. Los hemos visto sufrir por el deseo de regresar a su patria, por eso este logro es el símbolo de un nuevo comienzo en el que se construirá un futuro más próspero y democrático para todos nuestros hermanos.













































