Las labores de búsqueda se adelantan en 11 poblaciones cercanas.
Los organismos de socorro de Indonesia continúan la evaluación para determinar este domingo la situación en las poblaciones próximas al volcán Semeru, en la isla de Java, cuya erupción provocó una enorme avalancha de ceniza candente que ha dejado al menos 13 muertos y casi un centenar de heridos con quemaduras.
Las labores de búsqueda y rescate se efectúan en once poblaciones asentadas en la ladera del monte Semeru, con 3.676 metros del altura el más alto del país, aunque se han visto dificultadas por la fuerte lluvia que ha embarrado algunas zonas y la baja calidad del aire.
Además un puente clave que conectaba dos de los principales pueblos de la región ha quedado destruido.
Conforme al último recuento provisional de víctimas, 13 personas han perdido la vida y 98 resultaron heridas con quemaduras de diversa consideración, entre ellas dos embarazadas, y son tratadas en hospitales de la provincia.
Las autoridades han evitado, como suelen hacer en algunas ocasiones cuando suceden desastres naturales, precisar una cifra de desaparecidos, aunque esta mañana indicaron que fueron evacuados con vida una decena de mineros que habían quedado atrapados a raíz de la erupción.
La enorme erupción del volcán ocurrió a plena luz del día del sábado alrededor de las 15.30 hora local (8.30 GMT) y provocó un enorme tsunami de ceniza que eclipsó el sol y sumió en una profunda oscuridad momentáneamente las poblaciones anexas al monte.
En un vídeo publicado en las redes sociales por testigos de la explosión se aprecia como una serie de vecinos de la población de Lumajang huyen a toda prisa mientras a sus espadas avanza la gigantesca nube de humo y ceniza procedente del Semeru.
El BNPB ha establecido un radio de exclusión de 5 kilómetros alrededor del cráter e indicó que más de 900 residentes han sido trasladados hasta centros de evacuación.
Las autoridades además apuntaron que todavía tratan de estimar el alcance de los daños materiales.
El servicio de vulcanología de Indonesia mantiene en el nivel 2 (sobre un máximo de 4) el riesgo en la zona y emitió una alerta de vuelo para los aviones que circulen por la región.
Según los expertos la ceniza expulsada podría alcanzar los 15.000 metros de altura, por encima de la altitud crucero de la mayoría de aeronaves y que solidificada podría causar daños en los motores.










































