EL VIACRUCIS QUE VIVE NUESTRA FAUNA Y FLORA SILVESTRE EN SEMANA SANTA

La Semana Santa, la última semana de la Cuaresma, es una de las celebraciones religiosas más importantes del mundo cristiano y de las más esperadas en nuestro país.

Según fuentes oficiales, un 97,01% de la población colombiana es cristiana y de este porcentaje el 57% se considera católica. Es decir, más de la mitad de la población celebra las costumbres y preceptos de la Semana Mayor.

Algunas de estas son los ayunos, ciertos encuentros religiosos, el uso de sahumerios para aromatizar y santificar los espacios, y no comer carnes rojas. Esta última hace que los creyentes se decanten por consumir cualquier tipo de carnes blancas, aumentando la demanda de pescados, conejos y pollos, pero también de animales silvestres nativos en vía de extinción como iguanas, hicoteas, manatíes y algunos tipos de aves como chavarrías o viuditas, lo que impacta la biodiversidad y el ecosistema.

La Semana Santa, la última semana de la Cuaresma, es una de las celebraciones religiosas más importantes del mundo cristiano y de las más esperadas en nuestro país. Según fuentes oficiales, un 97,01% de la población colombiana es cristiana y de este porcentaje el 57% se considera católica. Es decir, más de la mitad de la población celebra las costumbres y preceptos de la Semana Mayor.

Algunas de estas son los ayunos, ciertos encuentros religiosos, el uso de sahumerios para aromatizar y santificar los espacios, y no comer carnes rojas. Esta última hace que los creyentes se decanten por consumir cualquier tipo de carnes blancas, aumentando la demanda de pescados, conejos y pollos, pero también de animales silvestres nativos en vía de extinción como iguanas, hicoteas, manatíes y algunos tipos de aves como chavarrías o viuditas, lo que impacta la biodiversidad y el ecosistema.

El consumo de carnes de especies nativas en época de Semana Santa no es nuevo, y se remonta a la época de la Conquista Española, cuando los españoles llegaron a nuestras tierras (específicamente al territorio de la Ciénaga Grande). «Cuando llegaba la época de la Semana Santa, debido a la prohibición de la Iglesia de consumir carnes rojas, los españoles, de la mano de los indígenas, empezaron a alimentarse de cualquier animal que consideraran acuático, entre los que estaban reptiles como iguanas, hicoteas, pero también mamíferos acuáticos y semi-acuáticos como el manatí y el ponche, una especie de chigüiro de la costa. Su consumo se convirtió en una tradición de estas festividades”, señala el biólogo.