La suspensión del encuentro fue al minuto 72.
Una vez más la violencia protagonizó un capítulo más de lo que en definitiva no es el fútbol.
El primer tiempo se había jugado sin discrepancias tanto en la tribuna como en el terreno de juego, con un equipo tiburón que manejaba las acciones en campo samario y un equipo local que trataba de buscar el camino para sostener el balón en sus pies. El arbitro local finalizó la primera parte de la película pasados los 47 minutos-
Los jugadores partieron en tablas a los camerinos.
Llegó la segunda etapa y la insistencia del visitante rindió sus frutos a los 57 minutos, en un tiro de esquina, cuándo el recién ingresado Serje se encontró con ella en el segundo palo para de bolea asegurarla al ángulo y abrir la cuenta 1-0.
Pero la alegría no les duró nada, a los 61 minutos, también en un cobro de esquina, Stiwar Mena le ganó en el salto a todos los defensores junioristas para meter la pelota en las redes y poner inmediatamente la paridad 1-1.
Pero los desórdenes volvieron a manchar el clásico costeño, transcurría el minuto 72 y los incidentes en las gradas, tres de las cuatro, entre las barras de Unión y Junior cuando ya se iba a patear un tiro de esquina a favor de la vista, el central Eder Vergara tuvo que suspender el juego.
El problema fue escalando y pronto los desórdenes se fueron a tres de las cuatro gradas del escenario y la gente comenzó a invasión el terreno de juego mientras que una descomunal trifulca se hacía incontrolable por lo que los jugadores se retiraron de la cancha.
Luego de más de 10 minutos de desórdenes, el estadio se vació y en el campo de juego quedaron miembros de la logística, cuerpo policivo y demás autoridades que no tuvieron capacidad de controlar lo sucedido.
Así las cosas, los jugadores de ambas escuadras se quedaron en los camerinos a la espera de la resolución final. La cual fue confirmada: partido cancelado por falta de garantías.
Hablan los protagonistas
Los jugadores del Unión, quienes fueron entrevistados en el campo mientras ocurrían los hechos, lamentaron la situación que se presentó y que dañó un partido parejo y que pasaba por su mejor momento, luego de las anotaciones de ambos equipos en el arranque de la segunda parte.
“Ya estamos cansados de esto, siempre es lo mismo. Me preocupa la familia, que está en la tribuna. Mi mamá sufre de los nervios y este tipo de cosas la afectan mucho, porque se preocupa por mí. Nosotros somos costeños y no nos podemos estar matando entre nosotros”, afirmó el defensor del Unión Jermein Peña.
El lateral Brayan Correa, por su parte, lamentó que este tipo de inconvenientes manchen el espectáculo del fútbol.
“No es lo debido, venimos a hacer el partido, estaba en paz, las hinchadas habían hecho un acuerdo, porque era un clásico, y lo dañan así”, dijo Correa.
El entrenador de Junior, el argentino Juan Cruz Real, comentó los momentos de descontrol previos y durante la gresca que se vivió la noche de este sábado en el estadio Sierra Nevada de Santa Marta en medio del Clásico Costeño ante el Unión Magdalena.
“Yo creo que es un momento triste para el fútbol. Estas cosas no pueden pasar. Ya había sucedido acá hace un corto tiempo y se vuelve a repetir. Del partido te puedo decir que fuimos un equipo que intentó jugar siempre, la verdad me sorprende que una cancha de estas, un piso de este tipo, se use para jugar partidos de primera división”, advirtió el entrenador.








































