El candidato del Pacto Histórico afronta su peor crisis a solo nueve días de la segunda vuelta presidencial.
Que la política es un baile de máscaras en el que nadie conoce verdaderamente a nadie, no es una novedad. Mucho menos en un país como Colombia, en el que escándalos como el del ‘hacker’, en 2014, han contribuido a definir una elección presidencial, pero que la actual ha sido la más sucia de todas las campañas por la jefatura de Estado, parece haberse comprobado con las filtraciones de esta semana, que comprometen a ambos candidatos.
Es indudable que el más perjudicado es el líder del Pacto Histórico, Gustavo Petro, cuya campaña está en el ojo del huracán por fomentar prácticas poco éticas y desleales para sacar de carrera a otros candidatos, como Sergio Fajardo y Alejandro Gaviria.
Por el lado de Rodolfo Hernández también circula un vídeo en el que entrega su opinión de los hermanos Galán, quienes recientemente adhirieron a su campaña, y no salen bien librados.
Pero el ojo del huracán está en Petro y algunos de sus alfiles, como Roy Barreras, Armando Benedetti y la comunicadora María Antonia Pardo, protagonista del más reciente video filtrado por la revista Semana, que día a día destapa un nuevo escándalo.
Desesperado, Petro ha pedido a la revista que publique todos los vídeos que tenga en su poder, pero sin editar. Y que si en alguno hay evidencias claras de un delito cometido por él, renuncia a su aspiración presidencial.
¿Quién está detrás de estas filtraciones?, es la pregunta del millón, pero la respuesta no parece difícil de hallar. O un poder demasiado grande, capaz de ‘chuzar’ las conversaciones más íntimas y protegidas, como ha denunciado Petro para hacer referencia al gobierno Duque, o el llamado ‘fuego amigo’ en sus toldas.
Las divisiones en el seno del Pacto Histórico son grandes y no han podido subsanarse en cuatro años de campaña. El ala de Gustavo Bolívar no compagina con el de Barreras y Benedettí, y varios de los cuadros altos no comparten la elección de Francia Márquez como vicepresidenta.
A la pugna política se sumó un nuevo ingrediente que deja mal parado al candidato, y es la revelación de que el equipo de comunicación liderado hasta hace unos meses por María Antonia Pardo era sostenido económicamente por el empresario Christian Daes, de la compañía Tecnoglass, como revela uno de los videos colgados en su web por Semana.
Sorprende que Daes, súper contratista de las alcaldías de Barranquilla ligadas a la Casa Char desde hace catorce años, contribuya con la campaña de Petro. Pero más sorprende que Petro, enemigo público número uno de los Char y de su manera de hacer política, reciba ayuda de Daes, amigo de los Char.
¿Cuánto podrían costarle estos escándalos a Petro a solo nueve días de la segunda vuelta? Por lo pronto las encuestas marcan un empate técnico entre los dos candidatos, pero de seguro la caja de Pandora de las filtraciones apenas acaba de abrirse.













































