LA VIRGEN DEL CARMEN, RELATOS DE UN PAÍS DEVOTO

En la costa norte colombiana y en el mundo la «patrona de los conductores» es venerada por millones de feligreses que asisten devotamente cada 16 de julio a su celebración.

Enrique Coronado Nos Ha Mandado Una Carta
Desde Barranquilla Pa’ Los Hermanos Zuleta
El 16 De Julio Yo Voy Hacerle Una Fiesta
Pa’ Que Vea La Virgen En La Sala De Mi Casa.

La letra continua en la voz del pulmón de oro, Poncho Zuleta, en un segundo plano el ruido de los voladores se siente en el municipio de Puerto Colombia, la fecha de la patrona ha llegado y miles de feligreses en la costa salen desde bien temprano a venerar a la virgen, la alzan en la profesión de aurora y los hombres se aglutinan para cargarla.

Cerca a Puerto Colombia en Barranquilla la iglesia del Carmen rinde igual tributo desde la madrugada, en la puerta de la parroquia vendedores venden desde escapularios hasta imágenes gigantes de la virgen.

En la puerta uno de los sacerdotes bendice los carros que hacen una larga fila en la carrera 50, la gran mayoría taxis. Algunos llevan en los techos una imagen de su santa preferida.

Los voladores siguen sonando, como si estuviéramos en las fiestas de diciembre en pleno mes de julio, la primera misa empezó a las cinco de la mañana y la iglesia del Carmen está repleta como cualquier domingo de ramos, los feligreses son de todas las edades, pero en especial adultos mayores que antes de empezar la eucaristía revelan las razones de su devoción por la virgen.

En las sillas está un señor de contextura gruesa, de ojos verdes y cabello blanco, sus zapatos tenis están relucientes, camisa por fuera, de caminar erguido a pesar de los 82 años que carga a cuesta, su mirada es afable.

“Una vez estando en el departamento de Santander manejaba yo un carro de la policía nacional, por cosas del destino, el vehículo se fue a un abismo y el lado del conductor donde iba yo quedó destruido, yo recuerdo encomendarme a la Virgen del Carmen y como un verdadero milagro terminé yo del lado del copiloto, de ahí deriva mi devoción a la virgencita del Carmen”, dijo el feligrés octogenario ante la mirada de asombro de varios asistentes a la misa.

“yo tuve una situación difícil por una enfermedad terminal, me daban pocas esperanzas de vida y el encomendarme a la virgen me ayudó a salir adelante, desde muy niña aprendí a pedir con devoción y con la intersección de la virgen logré estar sana, superé la enfermedad y de eso ya van 15 años” señaló otra de las asistentes a la eucaristía.

Historia de la celebración

La historia de la Virgen del Carmen da inicio en Israel, concretamente en el Monte Carmelo. El nombre de dicho monte proviene de Karm-El, que significa “Jardín o Viña de Dios”.

Este lugar aparece citado en la biblia, en el Primer libro de los Reyes (18: 19). Se cuenta que el profeta Elías vivía en una gruta del Carmelo, y que allí fue donde demostró el poder del Señor frente a los sacerdotes de Baal, cuyo holocausto rechazó Dios.

Inspirados por el profeta Elías, un grupo de ermitaños se fue a vivir al Monte Carmelo. Hacia el año 1200, esos ermitaños formaron la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Tiempo después, el 16 de julio de 1251, la Virgen se le apareció al sexto Superior General de la Orden, San Simón Stock. Durante su aparición, la Virgen del Carmen le entregó un escapulario a San Simón.

Este escapulario se convirtió en uno de los signos más distintivos de la agrupación religiosa.

Los frailes carmelitas se vieron obligados a abandonar la zona en el siglo XIII a causa de la invasión islámica. Sin embargo, difundieron su Orden en los reinos de España hacia 1270.

Devoción o fiesta

A lo largo de los años ha sido la gran pregunta, las fiestas de la Virgen del Carmen han estado rodeadas de celebraciones desmedidas por parte de sus feligreses que terminan convirtiéndola en fiestas llenas de licor y en ocasiones de poca devoción.

Así que en la tierra del Sagrado Corazón de Jesús, la Virgen del Carmen también es una de las patronas importantes de Colombia, su fiesta sigue siendo importante y hoy a pesar de que los jerarcas de la iglesia quieran que en el Carmen de Bolívar, Puerto Colombia, Barranquilla o Riohacha, entre otros; reine la devoción, la fiesta y la parranda santa se extenderá hasta que el reloj marque el inicio  17 de julio.