«LA TORMENTA DEL SIGLO» LLEVA 50 MUERTOS EN ESTADOS UNIDOS

La gran tormenta de invierno que azota a Estados Unidos y Canadá esta semana puede provocar la Navidad más fría en cuatro décadas, advierten los meteorólogos.

La feroz tormenta invernal que azota Estados Unidos desde hace varios días causó la muerte de al menos 50 personas, incluidas 27 en un solo condado del estado de Nueva York, y está lejos de terminar, advirtieron autoridades el lunes, tildándola de “tormenta del siglo”.

“Es demasiado pronto para decir que se acabó”, dijo la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, y agregó que aún se esperaba que cayeran 30 cm de nieve más. “Es claramente la tormenta de nieve del siglo”, agregó durante una conferencia de prensa en Buffalo, su ciudad natal. Aunque la intensidad de la tormenta ya no es la de los últimos días, “todavía es peligroso estar afuera”, señaló Hochul.

El número de muertos en el condado de Erie el domingo por la noche era de 13, pero desde entonces los servicios locales han confirmado la muerte de 14 personas más, lo que eleva a 27 los fallecidos por la tormenta, informó Mark Poloncarz, responsable de este condado.

Algunas personas han sido encontradas muertas en sus autos, y otras han fallecido de un paro cardíaco al tratar de limpiar la nieve mientras las temperaturas aún son bajas, dijo en rueda de prensa. Agregó que se prevé encontrar más víctimas.

 

Búfalo, la más afectada

La localidad de Búfalo, acostumbrada a las inclemencias invernales, ha sido la más afectada, quedando sepultada por ingentes cantidades de nieve. La Gobernadora del estado Kathy Hochul advierte que la que llama tormenta del siglo no ha acabado.

«A cualquiera que declare la victoria y piense que ha acabado, que sepa que es demasiado pronto para decir que esto ha llegado a su fin. Quizás la gravedad es ahora menor, la situación no es tan mala como en los dos últimos días. Pero sigue siendo peligroso estar en el exterior». Algunas de las víctimas han muerto atrapadas en sus coches o al salir de ellos, otras de un ataque cardíaco intentando despejar la nieve. En algunos momentos la potencia de la tormenta impedía actuar a los servicios de emergencia.