En el suroccidente de Barranquilla, Juan Carlos Martinez, líder social, enfrenta amenazas de muerte por parte de la banda delictiva conocidas como los «costeños». A pesar del peligro, su compromiso con el bienestar de su comunidad sigue firme.
En un acto de coraje y determinación, Juan Carlos Serge Martinez, líder social del suroccidente de Barranquilla, ha enfrentado amenazas de muerte que ponen en peligro su vida y la de su familia. Romero, reconocido por su incansable activismo y representación de la comunidad del barrio El Bosque, Quien además era precandidato a edil por esa localidad.
La situación que enfrenta Juan Carlos Serge Martinez, ya que ha sido víctima de intimidaciones por parte de la banda criminal los «costeños». Con panfletos, videos y llamadas intimidatorias han llegado hasta su hogar, declarándolo objetivo militar y poniendo en riesgo su seguridad y la de su familia.
Desde temprana edad, Juan Carlos Serge Martinez sintió una profunda vocación hacia el servicio comunitario. Creció en una familia modesta que le inculcó valores de solidaridad y empatía. Su madre, Isabel, le enseñó la importancia de ayudar a los demás, mientras que su padre, Manuel, le transmitió la fortaleza necesaria para enfrentar la adversidad. Inspirado por estos valores, Juan Carlos se unió a la Junta de Acción Comunal del Sur Occidente de Barranquilla para servir a su comunidad y hacer una diferencia en la vida de sus vecinos.
Sin embargo, su compromiso con la comunidad lo llevó a enfrentar a «Los Costeños», una banda delictiva que aterrorizaba la zona con extorsiones, amenazas y violencia. La creciente influencia de esta banda representaba una amenaza inminente para la seguridad y la tranquilidad de la comunidad.
A medida que Juan Carlos continuaba liderando la lucha contra «Los Costeños», la banda comenzó a enviarle amenazas anónimas. Sabían que para silenciarlo debían poner en peligro a su familia y su negocio. A pesar de la preocupación de su familia por su seguridad, Juan Carlos se mantuvo firme en su compromiso con la comunidad y desafió las amenazas de la banda.
Una noche, mientras regresaba a casa después de una reunión de la Junta de Acción Comunal, dos hombres encapuchados lo interceptaron en una calle oscura. Lo amenazaron y le advirtieron que abandonara su búsqueda de justicia. Sin embargo, Juan Carlos se negó a ceder ante la intimidación y continuó su lucha.
La valentía de Juan Carlos no solo puso en peligro su propia vida, sino también la de su familia. «Los Costeños» decidieron que la mejor manera de silenciarlo era atacar lo que más amaba: su familia y su negocio. La tienda de abarrotes de la familia, que había sido un pilar en la comunidad durante décadas, se convirtió en el blanco de extorsiones.
La familia de Juan Carlos recibió amenazas directas de «Los Costeños». Exigieron un tributo a cambio de la seguridad de Juan Carlos y la protección de su negocio. La tensión en la familia aumentó a medida que enfrentaron una elección imposible: ceder ante las demandas de los delincuentes o continuar la lucha por la justicia.
Finalmente, después de mucha angustia y deliberación, Juan Carlos tomó una dolorosa decisión. Vendió todo lo que tenía, incluido el negocio familiar que tanto amaba, y dejó su país en busca de seguridad para su familia. Su partida dejó un vacío en la Junta de Acción Comunal y en la comunidad, pero su legado de valentía y compromiso perdura como un recordatorio de que la lucha por la justicia y la seguridad a veces exige los sacrificios más grandes.







































