La columna de esta semana va dedicada a un territorio pequeño en extensión. Pero, grande en riqueza natural y en la calidad humana de sus habitantes.
Por: Óscar Tobón
Por este pedacito de tierra que se encuentra enclavado entre el mar Caribe y el río grande de la Magdalena, que debe su nombre al océano Atlántico, por donde entro gran parte del desarrollo tecnológico e industrial, factor fundamental para el crecimiento económico y cultural del país.
Dicho progreso fue traído por grupos de inmigrantes, que este terruño acogió sin importar raza, religión e incluso ideología política.

Lo cual convierte a este bello y próspero departamento como reza su himno en “EL LITORAL HERMOSO FRONTERA DE LA PATRIA.”
Ese lugar mágico, esa frontera azul, debe ser motivo de orgullo para todos los que nacimos y habitamos esta tierra, forjada de playa, brisa y mar; debe ser para nosotros los atlanticenses nuestra segunda madre.
A la cual debemos amar, cuidar y nunca maltratar. Pues, debemos comprender que, parte de nuestro buen vivir depende en gran medida como logremos desarrollar a nuestra gran casa.
Esa casa que, muy seguramente los primeros pobladores del Atlántico soñaron libre de todo mal, pensando siempre en la senda del progreso y el bienestar para todos, que nosotros como generación presente y futura debemos continuar dejando atrás el egoísmo y envidia males muy frecuentes en estos tiempos.

Aprovechando este pequeño pero sentido homenaje, de parte de este atlanticense de pura cepa y de corazón, quisiera hacer un llamado a todas las fuerzas vivas del departamento para que siempre, tengan presente cada vez que tomen una decisión o realicen una acción sea en pro del mejoramiento del territorio.
Por muchos motivos, felices 188 años de existencia a nuestro querido departamento del Atlántico, para este hijo tuyo es motivo de júbilo haber nacido en este hermoso terruño, el cual considero mi patria chica.










































