Observando lo que sucedió durante el acto de premiación en la final del Mundial Femenino de Fútbol, en el que el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, le dio un beso en la boca a la futbolista Jenni Hermoso se puede concluir que, fue una falta de respeto contra la dignidad de una mujer.
Por: Óscar Tobón
Pues, esto se puede calificar como una acción de acoso, no me imagino a este personaje que a todas luces parecía embriagado durante la ceremonia.
Dándole besos a cualquier integrante de un seleccionado femenino y tampoco creo haya sido algo consensuado, como afirmó el dirigente en una maniobra más para enmendar su nombre.
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) a mi modo de entender se quedó corta con la sanción impuesta al señor Rubiales. Pues, no debió ser suspendido provisionalmente sino vetado definitivamente, para ocupar cualquier cargo dentro del fútbol organizado a nivel mundial.
Pienso que, esto es igual de grave que el tan sonado caso del “FIFA gate,” ojalá este tema no quede impune y sirva para cambiar la mentalidad de algunos dignatarios que definitivamente ven a la futbolista y no a la mujer.
En estos tiempos donde ellas luchan por la igualdad de género, el ente rector del balón pié orbital, debería hacer campañas sobre el respeto a la mujer, así como las hace en temas como el racismo por citar solo un ejemplo.
Y que este bello deporte sirva como vehículo, para que las nuevas generaciones entiendan que la mujer es supremamente importante a quien deben valorar y respetar. Pues, es ella uno de los pilares fundamentales de una sociedad cada vez más en decadencia.
No solo en lo referente a lo reproductivo sino también en lo moral y afectivo.
Pues, en muchos hogares alrededor del planeta no solo son ejemplo sino faro y guía de sus respectivos núcleos familiares.











































