UN PAÍS MUY CHIQUITICO

El 15 de septiembre se cumplen 202 años de independencia de un país muy chiquitico, que me empezó a cautivar desde aquel ya lejano año de 1990, cuando siendo un niño tuve la fortuna de visitar ese bello territorio centroamericano.

Por: Óscar Tobón

Creo que los cincuenta y un mil kilómetros  cuadrados, que conforman esta pequeña república no pudieron ser bautizados de mejor manera. Pues, esa Costa Rica no sólo es rica en recursos naturales, lo cual la hace un verdadero paraíso terrenal.

Pero, hay un ingrediente que hace aún más especial este pedacito de tierra, como lo es su gente la cual a lo largo de dos siglos de vida republicana ha logrado construir y cimentar una sociedad, que es ejemplo para el resto del mundo por múltiples razones.

Una de estas razones es haber tomado la decisión, de adoptar como principio fundamental de convivencia un concepto que, en otros lugares aún hoy parece imposible de conseguir la paz, que “los ticos” como cariñosamente los llaman parecen haber amarrado para siempre al alma de su pueblo.

Señal inequívoca de la paz reinante en Costa Rica, fue la abolición por parte del gobierno de las fuerzas armadas, acontecimiento ocurrido el 1 de diciembre de 1948, analizando este hecho histórico se puede deducir que los costarricenses lograron una revolución pacífica.

Pues, mientras otras naciones latinoamericanas invertían e invierten, gran cantidad de dinero en armamento, ellos decidieron invertir en educación y salud, dos armas muy poderosas para tener un mundo mejor y más justo.

Gracias doy a la vida y a la diosa fortuna, por haberme permitido pisar tan bella tierra, tapizada por un verde esplendido y bañada por un mar tan azul que invita a soñar a propios y visitantes.

Pero, hay algo que sorprende aún más de ese mágico terruño, a este colombiano de nacimiento pero “tico” de corazón, como lo son sus aves en especial los tucanes, seres de colorido plumaje que tras su festivo vuelo dejan un aroma de libertad, propio de aquella tierra que es y seguirá siendo estoy seguro de eso, un ejemplo de paz y libertad en un mundo cada vez más atribulado.