SER BARRANQUILLERO

Con motivo de la reciente conmemoración de la exaltación de Barranquilla a la categoría de villa, llego a mi mente un interrogante ¿Qué es ser barranquillero? Pregunta que hoy a través de esta columna intentaré resolver.

Por: Oscar Tobón

El hijo de esta tierra no es solo aquella persona, que tiene el privilegio de haber nacido en ella y esto no lo digo por presumir, porque ser barranquillero va más allá de esa situación ser “currambero”, como cariñosamente nos llaman, es sentir un orgullo inmenso cuando vemos como con su música y baile Shakira hija ilustre de esta ciudad, cautiva al mundo y a través de su arte da a conocer un poquito de nuestra cultura.

Barranquillero es  aquel que vibra cada vez que el junior salta a cualquier cancha, para disputar un partido o uno de sus futbolistas anota un  gol , otro síntoma que indica que sé es de aquí es cuando sentimos alegría, cada vez que se aproxima el carnaval aquella fiesta en la que  todos somos iguales, y el único objetivo es gozar durante cuatro días o  cuando los ojos se sorprenden con las hermosas construcciones, que engalanan el tradicional barrio El Prado  donde se puede comprobar porque es considerada pionera del  desarrollo  en múltiples ámbitos de Colombia.

Como no sentirse barranquillero cuando el cuerpo es acariciado por la brisa que proviene del rio, que corre libre junto al gran malecón, sitio este donde todos apreciamos la pujanza de nuestra sociedad y la belleza de nuestra naturaleza nativa.

El ser barranquillero es también recorrer las congestionadas calles del Paseo Bolívar, donde se entrelazan  las voces de los diferentes vendedores que al paso del transeúnte ofrecen su mercancía , pero que a pesar de todo esto sigue conservando un halo histórico de la ciudad y nos muestra como fue el inicio de la también llamada puerta de oro de Colombia, y a través de estas calles podemos entender porque Barranquilla y los barranquilleros sirvieron de trampolín en la magistral obra de nuestro premio nobel de literatura Gabriel García Márquez, usted querido lector ha sentido o siente estos síntomas que aquí he expuesto, considere que usted lleva por dentro el ser barranquillero, vuelvo y repito sin importar que haya nacido o no en esta mágica y encantadora ciudad.