EL POSIBLE ADIÓS DE TEO

Cuando Junior dio a conocer la noticia que Teófilo Gutiérrez regresaba a las toldas junioristas, para afrontar este primer semestre del año futbolero en nuestro país e internacionalmente.

Más allá de emocionarme con la vuelta de este ídolo nuestro, sentí su regreso a la escuadra barranquillera como el último episodio de su carrera futbolística, y el de una manera inteligente escogió hacerlo de la mano de su primer amor en el fútbol, un amor que aunque en algún instante dio visos de lejanía siempre ha estado latente.

Ahora bien, creería que la opinión pública no debería tomar este retorno, como el de un jugador más dentro de la centenaria historia rojiblanca, sino como el regreso de aquel hijo que llega a aportar toda su experiencia y capacidad acumuladas en el tiempo, con el único objetivo de ver a un Junior ganador y de esta manera brindarle una alegría a esa afición que tanto le quiere y lo aclama.

Y de otro lado le  da a Teófilo, la oportunidad de escribir en letras de oro el último capítulo de una historia que inició por allá en el 2007, cuando Gutiérrez revestido de aquella armadura rojiblanca empezó ese romance  con la institución y la hinchada, que aún hoy perdura y que estoy convencido se mantendrá en el tiempo, pues Teófilo posiblemente le dirá adiós al fútbol profesional después de terminado este semestre, pero nunca podrá decirle adiós a una fanaticada  y a un club que lo tendrá por siempre en el olimpo del juniorismo.