Cuba se queda sin vuelos internacionales y cadenas hoteleras ante la presión de EE. UU

La profunda crisis económica de Cuba y el temor de las empresas a las sanciones de Estados Unidos están acelerando el deterioro del sector turístico.

La profunda crisis económica de Cuba y el temor de las empresas a las sanciones de Estados Unidos están acelerando el deterioro del sector turístico, que durante décadas fue uno de los principales motores de la economía de la isla. En apenas una semana, varias cadenas hoteleras internacionales anunciaron su retirada parcial o total del país.

La industria turística cubana, que ya registró en 2025 sus peores resultados en dos décadas —sin contar los años de la pandemia—, enfrenta una creciente presión de Washington, que ha endurecido las medidas contra sectores estratégicos como el turismo, la energía y las finanzas.
A ello se suman problemas internos que han reducido el atractivo del destino: apagones cada vez más prolongados, escasez de combustible, deterioro de los servicios básicos y una oferta turística marcada por hoteles semivacíos, playas con pocos visitantes y limitadas opciones de entretenimiento.
Desde la década de 1990, las cadenas extranjeras presentes en Cuba han operado principalmente bajo dos modalidades: administrando hoteles junto al Ministerio de Turismo o mediante acuerdos con Gaviota, la empresa turística perteneciente al conglomerado militar Gaesa.
En ese contexto, las españolas Meliá e Iberostar anunciaron esta semana que dejarán de gestionar 15 y 12 hoteles vinculados a Gaviota, respectivamente, aunque continuarán operando los establecimientos administrados en asociación con el Ministerio de Turismo.
La canadiense Blue Diamond fue más allá y puso fin a sus operaciones en los 62 hoteles que gestionaba en Cuba. A ella se sumó este viernes el grupo asiático Archipelago International, que anunció su salida del país tras haber administrado seis establecimientos bajo la marca Aston.
En términos similares a Iberostar, Meliá adujo que «el contexto geopolítico social, legal y económico» de la isla les llevaba a tomar esa decisión, «una combinación de circunstancias sobrevenidas ajenas a la capacidad de gestión o actuación» de la empresa.
Es incierto qué va a suceder con el cerca de medio centenar de instalaciones hoteleras que han dejado de operar las hoteleras internacionales. El Gobierno cubano hasta ahora no se ha pronunciado.
Una opción sería que el Estado tratase de asumir su gestión directa. También sería posible que se reorganizase la propiedad de estas instalaciones del Estado, de tal forma que dejase de pertenecer al Grupo Gaviota.
Sería asimismo factible buscar algún operador internacional que no tema verse afectado por las sanciones estadounidenses o cerrar estos establecimientos de forma temporal hasta que la situación externa se decante tras meses de incertidumbre geopolítica.