El técnico español Josep Guardiola consiguió su tercer título de Champions, como entrenador.
Estambul se vistió de gala para recibir a los dos finalistas. Inter de Milan y Manchester City los dos invitados de honor, para protagonizar una verdadera lucha de titanes en la que ninguno quería ceder y luchaban con todo, por el control del medio campo. En términos generales fue un partido bastante cerrado y con pocas opciones, para ambos equipos, dejando un tímido 0-0 en la primera parte.
Para la segunda mitad, el partido se mantuvo con la misma dinámica y por momentos el partido se tornaba bastante monótono. Pero, como en el fútbol una jugada basta para definir un título y el que se sacó una jugada mágica del sombrero fue Akanji, que se juntó con Bernardo Silva, filtrándole un balón extraordinario al portugués que levantó un centro magistral y que después de rebotar en los defensores le quedó a Rodri, que aprovechó los espacios que se abrieron, mientras los defensas cubrían a Erling Haaland y definió con un fuerte remate y puso el 1-0.
Después del tanto de los ingleses, el cuadro italiano buscó igualar las cargas de todas las formas. Por momentos el partido se tornaba muy físico y el Inter avanzaba más con ganas y empuje, que con orden y buen juego. Mientras tanto, el City planteaba un partido táctico y en la contra buscaba el segundo. Sin embargo, no hubo tiempo para más y al final de los 90 el cuadro inglés se consagró campeón de Champions, por primera vez y ganándolo todo en esta temporada, en la cuarta final consecutiva que finalizó con marcador de 1-0.
Aunque este no fue un camino fácil para el City, en semifinales dejó en el camino al favorito Real Madrid, venciéndolo con categoría y en esta final tuvo que superar la adversidad de perder a una de sus grandes figuras. Pues, Kevin De Bruyne tuvo que dejar la cancha a los 36 minutos de juego. Aun así, el técnico Guardiola pudo recomponer la figura y aguantar hasta el final para hacerse con el título.









































