Los polvos tóxicos que dejaron la caída de las Torres Gemelas en la ciudad de Nueva York han sido un enemigo silencioso que sigue cobrando vidas después de 23 años.
Han pasado 23 años desde una tragedia que conmocionó al mundo entero y se trata de los atentados del 11 de septiembre del 2001, más conocidos como los ataques terroristas del 9-11, pero por insólito que parezca la tragedia sigue vigente y dejando víctimas, después de más de dos décadas y se debe a los polvos tóxicos producto de la caída de las Torres Gemelas.
Bomberos, rescatistas, miembros de limpieza posterior al atentado sufrieron graves afectaciones a su salud. Ya que, gran parte de la ciudad de Nueva York se vio cubierta por una nube de polvo tóxico y esto desencadenó serias enfermedades y la muerte de centenares de personas a lo largo de más de dos décadas. Así que, en memoria de esas víctimas el museo y el monumento en la ‘zona cero’ cuenta con un homenaje a estas víctimas silenciosas.
“Es muy importante que la gente sepa y sea concientice de los efectos posteriores a los ataques del 11 de septiembre y que hoy en día sigue afectando a miles y miles de personas. Son efectos causados por polvos tóxicos. un enemigo que se tornó invisible y que no solo ha afectado la salud de miles de personas, sino que sigue causando muertes”, sentenció Isaac Pacheco, portavoz del museo en declaraciones para los medios de comunicación.
Según las palabras de Pacheco unas 400 mil personas se vieron expuestas a los polvos tóxicos. “Personas como rescatistas, víctimas que pudieron salir de las torres gemelas, personas que trabajaban en el área, niños, todo el mundo que estaba aquí , vecinos que estuvieron expuestos”, agregó el funcionario.
Cabe resaltar que el muro del museo es una de las paredes que otrora hacía parte de los cimientos de una de las torres, que ha sido un símbolo de la resiliencia de los Estados Unidos. Ya que, la ciudad supo levantarse después de una tragedia que marcó un antes y un después en su historia y no es para menos, debido a que trabajadores del World Trade Center confesaron que ni siquiera existía un protocolo de seguridad y evacuación en caso de atentados terroristas.
Además, se ha podido confirmar que entre las víctimas por enfermedades consecuencia de los polvos tóxicos hay inmigrantes, quienes buscaron una retribución económica o en su estatus migratorio limpiando zona cero. Por ende, no se deben olvidar a esos héroes anónimos entre los que también hay centenares de bomberos. Pues, se confirmó que el día de la tragedia murieron 343 bomberos y el año pasado la cifra de bomberos fallecidos, por enfermedades consecuencia de los polvos tóxicos fue esa misma. Así que, es una tragedia que todavía no termina, después de 23 años.










































