EN HOMENAJE A LOS MAESTROS

El pasado 15 de mayo se conmemoró en nuestro país el día del maestro. Lo cual es un merecido reconocimiento, para ese puñado de hombres y mujeres, que dedican gran parte de su vida a formar y educar a nuestra niñez y juventud.

Por: Oscar Tobón

Haciendo una analogía, ellos son los sembradores de la semilla, para que la sociedad a través del conocimiento  que estos imparten  sea cada día mejor.

Por eso desde este espacio, invito a todo aquel que lea esta columna a que rinda un pequeño homenaje a sus maestros. En especial, aquellos que de alguna manera marcaron no solo su vida académica, sino personal.

En mi caso particular, han pasado por mi existencia cuatro maestros que, aun hoy en día siguen estando en mi trasegar por este mundo y me enorgullece grandemente a estas alturas de la vida tenerlos no solo como colegas, sino como amigos.

En primer lugar, quiero mencionar a Alberto Martínez, el culpable que este columnista haya estudiado comunicación social y aunque todavía se ríe cuando le digo que él es mi padre periodístico.

En segundo término, recuerdo a Bernardo Sanabria, profesional a carta cabal del cual aprendí dos cosas fundamentales, en este oficio del periodismo. Que el periodista trabaja las 24 horas del día y que no hay noticias ni buenas ni malas, simplemente hay noticias.

Como olvidar a don Alfredo Sabbagh, gran docente y juniorista de corazón, sus clases eran un culto a la pasión y al amor por lo que se hace. Y capítulo aparte merece Antonio Cordonnier de los cuatro es el único que no ostenta el título de comunicador. Pero, para mí es un maestro de la vida, que me   enseño que todo es posible conseguirlo con trabajo y dedicación, como él lo hace dentro de una pista de tenis.

A todos les doy las gracias, por haberme formado como Persona y profesional, y hacerme entender que los maestros y perdonen por ser tan reiterativo con el termino, son una de las piedras angulares de nuestra sociedad.