El clan Vega Daza manejaba varios negocios y los hoy occisos registraban varias anotaciones judiciales.
Toda Colombia sigue consternada, ante la masacre en el barrio Villa Campestre, de Puerto Colombia. Esta que se convirtió en la masacre número 48 del 2023, cobró la vida de tres miembros de una misma familia y dejó otra más herida. Las autoridades siguen investigando los hechos, para esclarecer los móviles. Aunque, todo apunta a que estaría directamente relacionada a los hechos de la fiesta en Punta Roca, en octubre de 2022.
Sin embargo, esta familia tenía más de un enemigo en la costa norte colombiana. Pues, se trataría de toda una organización criminal y es que, a pesar de contar con una empresa de seguridad; apartamentos disponibles, para el alquiler y también una venta de vehículos. Todo apunta a que también estarían inmersos en actividades criminales. Ya que, en el pasado iniciaron como jaladores de carros en San Juan del Cesar, en el departamento de La Guajira.
Además, con la muerte de Rafael Vega Cuello, Ronald Iván Vega Daza y Ray Vega Daza, padre e hijos respectivamente. Se completaron un total de diez miembros de este clan, que han sido asesinados en los últimos 20 años. Aunque, en esta ocasión estaba más que claro el objetivo, que ninguno sobreviviera y por eso el plan fue tan cuidadosamente preparado, haciendo inteligencia por aproximadamente un mes con drones, personal infiltrado e incluso sobornando a la seguridad de los Vega Daza.
Cabe aclarar que, la estructura de esta familia podría compararse con una mafia italiana. Ya que, los hijos van heredando el negocio y este pasa de generación en generación. Este sería precisamente el caso de la familia Vega Daza, que se iniciaron en el crimen hacia los años 80 y 90 llegando hasta la época actual, con incidencia en negocios como el narcotráfico y tener nexos con distintos grupos criminales a lo largo de su historial.
Ahora una vez más son el centro de atención, debido a que se presume que el ataque no quedará impune y por más de que se trate de una venganza, podría haber una respuesta por parte de los aliados de la familia. Ya que, sus actividades ilícitas tendrían alcance en Bolívar, Atlántico, La Guajira y la mayor parte de la costa norte colombiana.









































