11 asesinatos en los últimos meses la cifra que atemorizan a los moradores del Manantial de Soledad

En cuatro meses se ha desatado la violencia en este barrio. ¿qué pasa?

El barrio El Manantial, en el municipio de Soledad, se ha convertido en escenario de una preocupante ola de violencia durante 2026.

En poco más de cuatro meses, 11 personas han perdido la vida en diferentes ataques sicariales registrados en vías públicas y zonas concurridas del sector.

Todos los homicidios registrados hasta la fecha han sido perpetrados con arma de fuego y de acuerdo con los reportes entregados por las autoridades, en varios de los casos los responsables se movilizaban en motocicletas.

El primer hecho violento comenzó el pasado 17 de abril, cuando fue asesinado Manuel Carlos Fontanilla Ramírez, en la calle 12C con carrera 70.

Según la información que se conoció en su momento, dos hombres que se movilizaban en una motocicleta llegaron hasta el sitio y uno de ellos desenfundó un arma de fuego para dispararle a la víctima, causándole la muerte.

La violencia volvió a aparecer el 29 de mayo, esta vez en la calle 63 con carrera 12. Allí fue asesinado Jhonny Ismael Rodríguez Pereira, de 27 años.

Según las autoridades, el joven se encontraba en el sector cuando un desconocido llegó hasta el lugar, sacó un arma de fuego y le disparó en repetidas ocasiones.

Días después, el 5 de junio, la víctima fue Johnny Rafael Jiménez Ucrós, quien fue atacado en el parqueadero del supermercado Olímpica del barrio El Manantial, en la carrera 12 con calle 74.

Las autoridades indicaron que la víctima fue abordada por dos hombres que se movilizaban en motocicleta cuando descendía de su vehículo particular.

Los sicarios le dispararon en varias oportunidades y lo dejaron gravemente herido. Johnny fue auxiliado y trasladado en una motocicleta hasta un centro asistencial, pero los médicos confirmaron posteriormente su muerte.

Uno de los episodios más violentos ocurrió el 20 de junio, en el parqueadero del centro comercial Nuestro Atlántico, ubicado en la entrada del barrio.

En medio de un cruce de disparos fueron asesinados Jhon Freddy Muriel Tapia, de 29 años, y José Ángel Gutiérrez Barreto, alias ‘Pinky’, quien figuraba en el cartel de los más buscados de la Policía Metropolitana de Barranquilla.

En el mismo hecho resultó herido Miguel Ángel Fonseca Torres, de 36 años, quien, al parecer, se encontraba trabajando como motocarrista en el sector cuando fue alcanzado por una bala en el cuello.

De acuerdo con las autoridades, Jhon Freddy caminaba junto a José Gutiérrez cuando fueron abordados por cuatro hombres que se movilizaban en dos motocicletas. Uno de los parrilleros descendió y comenzó a disparar contra las víctimas, quienes también habrían accionado un arma de fuego, generándose un intercambio de disparos.

Jhon Freddy murió como consecuencia de las heridas, mientras que José Gutiérrez quedó lesionado. En medio de la balacera, uno de los proyectiles alcanzó a Miguel Fonseca, quien se encontraba en la zona trabajando como motocarrista.

Julio y agosto, meses de mayor violencia

El 19 de julio, la violencia volvió a cobrar una vida. Esta vez fue asesinado Carlos Antonio Sánchez, de 29 años, de nacionalidad venezolana, quien se movilizaba en su motocicleta por la calle 66 con carrera 12.

El hombre fue interceptado por dos hombres que se desplazaban en otra motocicleta y quienes le dispararon en varias oportunidades. Sánchez murió en el lugar de los hechos.

Posteriormente, el 2 de agosto, en la carrera 12G con calle 68, fue asesinado Juan David Acosta Pérez, de 22 años.

Según el reporte conocido, dos sicarios que se movilizaban en motocicleta persiguieron al joven y le dispararon en repetidas ocasiones hasta causarle la muerte.

En medio del ataque, una mujer de 52 años que se encontraba cerca del lugar fue alcanzada por una bala perdida en la pierna izquierda. La mujer fue trasladada a un centro asistencial, mientras que Juan David murió en el sitio.

Una semana después, el 9 de agosto, fue asesinado Junior Orlando Serrano Arenal, de 33 años, en la carrera 13 con calle 65D, cuando se movilizaba en una motocicleta junto a su pareja sentimental.

De acuerdo con las autoridades, Serrano registraba 15 anotaciones judiciales por delitos como homicidio, concierto para delinquir y fuga de presos. Además, en 2023 había figurado entre los más buscados de la Policía Metropolitana de Barranquilla.

El 22 de agosto, la violencia se trasladó hasta las afueras del conjunto residencial Portal de Los Manantiales, en la calle 74 con carrera 12F.

En ese lugar se encontraba Ángelo Valdez Rodríguez, de 23 años, cuando fue atacado a tiros por un hombre que se movilizaba en una motocicleta. El joven murió como consecuencia de los disparos.

Tres días después, el 25 de agosto, una mujer se convirtió en la más reciente víctima mortal de esta racha de ataques.

Se trataba de Katherine Mares Pérez, de 42 años, quien se encontraba viendo un partido de fútbol junto a su pareja sentimental en la cancha del barrio, ubicada en la calle 72 con carrera 12C.

En ese momento, un sicario llegó hasta el lugar y le disparó en repetidas ocasiones. La mujer fue auxiliada y trasladada hasta la IPS Agrupasalud, pero debido a la gravedad de las heridas falleció posteriormente.

La noche del 26 de agosto, un nuevo ataque armado volvió a sacudir al sector. El hecho ocurrió hacia las 7:50 de la noche, en la carrera 12 con calle 76.

Según la Policía, hasta esa dirección llegaron dos sicarios a bordo de una motocicleta, desenfundaron un arma de fuego y dispararon en múltiples ocasiones contra las personas que se encontraban en el lugar.

En el ataque murió Idelmario Alexander Piñeros Riveros, de 33 años, quien recibió varias heridas de bala y falleció en el sitio.

En el mismo hecho resultó lesionado Joismar Jair Cogollo Sanjuan, de 32 años, quien fue trasladado a un centro asistencial, donde permanecía bajo atención médica.

¿Qué hay detrás de la ola de homicidios?

Aunque cada caso es materia de investigación y las autoridades deberán establecer las circunstancias de cada crimen, una de las principales hipótesis que se maneja en varios de estos hechos estaría relacionada con una disputa entre estructuras delincuenciales por el control de las rentas ilegales y las rutas del microtráfico.

En el radar de las autoridades aparecen estructuras como ‘Los Costeños’, ‘Los Pepes’ y ‘La Nueva Generación del Freseo’, grupos a los que se les atribuyen disputas territoriales en diferentes sectores del área metropolitana de Barranquilla.

A esto se suma que varios de los hombres asesinados, según los reportes de las autoridades, registraban antecedentes o anotaciones judiciales, principalmente por delitos relacionados con fabricación, tráfico y porte de estupefacientes.

Preocupación de la comunidad 

Ante la ola de homicidios en el barrio El Manantial, la comunidad ha expresado su preocupación y ha exigido a las autoridades tomar acciones que frenen la inseguridad en la zona.

“La situación de inseguridad en el barrio El Manantial se ha vuelto insostenible. Ya no se puede estar en la calle por temor a ser víctima de alguna ‘bala perdida’ o por estar en el sitio y hora equivocada. Son más de tres homicidios seguidos que preocupan demasiado. Uno no está tranquilo por miedo a que sigan ocurriendo esas muertes y más cuando uno tiene hijos viviendo este panorama de violencia”, expresó con preocupación una habitantes del barrio.

Aseguró que la vigilancia policial es insuficiente en el sector y reveló otras problemáticas de inseguridad que se perciben en el lugar.

“No hay vigilancia constante, a veces unas patrullas hacen recorrido en el sector pero es insuficiente. Además, los espacios de esparcimiento familiar como los parques, canchas y pistas deportivas están siendo acaparadas por jóvenes que consumen drogas, hacen acrobacias en motocicletas o simplemente se desata una guerra de piedras y machetes por diferencias o quizá por el control territorial”.

Añadió que “urge que las autoridades tomen cartas en el asunto y desplieguen un mayor operativo que pueda garantizar a la ciudadanía residente de El Manantial y barrios circunvecinos la seguridad que corresponde. Uno quiere vivir tranquilo y sin temor a que pueda resultar siendo víctima de la violencia”.