LA DISCAPACIDAD NO ES UNA DESGRACIA

A raíz de un episodio que me sucedió recientemente, me puse a reflexionar sobre lo equivocados que están algunos acerca de las personas en situación de discapacidad como es mi caso.

Por: Óscar Tobón

Cosa que hoy en día a mi manera de ver no debería suceder. Pues, estamos en un mundo cada vez más incluyente, donde estamos siendo aceptados en la vida productiva, con esto me refiero a lo educativo, profesional entre otras actividades de la vida.

Por ejemplo, quien escribe tuvo la fortuna de estudiar periodismo y así lo han hecho personas que conozco, que han podido formarse en otras carreras profesionales y con las cuales mantengo una muy bonita amistad.

Pues bien, estos actos no deberían ser tomados ni por mí, ni ninguna otra persona en la misma situación como una ofensa o discriminación.

Porque nos debemos ver a nosotros mismos como agentes de cambio, para aquella gente que aún no ha entrado en la era de la inclusión, que demostramos día a día que somos capaces de lograr todas las metas que nos propongamos.

No quiero bajo ningún punto de vista, que la columna de hoy sea interpretada por los lectores como una protesta o una queja, con esto solo quiero que, esta ciudad que fue una metrópolis de avanzada en muchos aspectos, entienda que todos los que integramos esta sociedad merecemos el mismo trato y las mismas oportunidades.

Donde lo más importante no es el empaque como llamo yo a lo físico, sino donde se le dé la mayor importancia a lo intelectual, donde prime el ser humano en toda la extensión de la palabra.

Espero que estas líneas que plasmo hoy aquí, no sean letra muerta que sirvan para comprender un poco las situaciones que debemos enfrentar en el quehacer diario, pero que estoy plenamente convencido seguiremos enfrentando para que poco a poco haya ese cambio tan anhelado por mí y el resto de la población en situación de discapacidad.

Y el resto de ciudadanos logren entender, que tener una discapacidad no es una desgracia, es más bien una cuestión que la vida nos colocó en el camino.

Porque algo teníamos y tenemos que aprender y enseñar a los demás a través de ella.