Cuando pensamos en un súper héroe nos imaginamos una persona con poderes sobrenaturales, pero del héroe que les voy a hablar es de carne y hueso como todos nosotros en pocas palabras un simple mortal.
Por: Oscar Tobón
Alguien que nunca usó capa como lo hace Superman, el usaba únicamente una bata blanca como su única armadura y salvaba vidas en un quirófano.
Por una grave enfermedad que solo seres como él pueden vencer, se vio obligado a cambiar el bisturí, por otro elemento con el cual también salva vidas la raqueta de tenis, lógicamente ya no en un quirófano sino en una cancha sentado en su silla de ruedas, nos da ejemplo a todos.
Del personaje que les hablo es el doctor Carlos Hernández, un médico de profesión y atrevidamente yo diría un héroe por vocación, “el doc” como todos los que tenemos la fortuna de ser sus amigos y compartimos con él la pasión por el tenis, es uno de esos héroes que nuestra sociedad a veces más pendiente de cosas banales que de lo verdaderamente importante.
Ojalá en nuestra sociedad y en la humanidad en general, hubiese personas como él, que a pesar de los múltiples obstáculos que le ha tocado enfrentar en su vida, piensa siempre en el bienestar de los demás teniendo como gran aliado el tenis.
Demostrando que no se necesita de una gran parafernalia, ni de un oneroso presupuesto para ayudar a sus semejantes, solo se necesitan las ganas y esa pasión que Hernández tiene en su alma y en su corazón como marca imborrable de aquellos héroes que desembarcaron en este mundo, con el objetivo de cumplir su misión prestablecida de una forma callada pero siempre dando lo mejor de sí.









































