Hace pocos días los aficionados al tenis, recibimos con enorme tristeza de voz del tenista español ex número uno del mundo, Rafael Nadal la noticia que dejaba la práctica del llamado deporte blanco a nivel profesional.
Por: Oscar Tobón
Enterado de este triste anuncio, que modestamente creo el tenista mallorquín se había demorado en hacer, ya que en el último tiempo sufrió múltiples lesiones que le impedían desarrollar su mejor juego.
Llegaron a mi memoria imágenes de aquellas batallas memorables, que “rafa” protagonizo con el suizo Roger Federer, duelos que en lo personal me hicieron enamorar de esta hermosa disciplina deportiva, también apareció en mis recuerdos la primera vez que la “La Fiera”, como también le dicen a Nadal por su actitud en las pistas de tenis, sobre todo en las de polvo de ladrillo consiguió de forma magistral, el primero de sus catorce trofeos de los mosqueteros en el abierto de Roland Garros, con apenas 19 años de edad en un torneo que con el pasar de los años se convertiría en su certamen predilecto.
Como no mencionar sus dos medallas oro olímpicas, la primera en los juegos olímpicos de Beijing 2008 en la especialidad de sencillos, y la segunda en los juegos de Rio de Janeiro 2016 en la modalidad de dobles, por sólo mencionar algunos de sus 100 títulos profesionales.
Por dicha razón y sin desconocer lo que en el pasado hicieron raquetas como Pete Sampras o Andre Agassi, por mencionar jugadores que tuve la oportunidad de ver diría que con el ibérico se cierra una de las etapas más brillantes de este deporte, por eso me atrevo a manifestar que el pasado jueves tuvimos el retiro de Rafael Nadal y a la vez el nacimiento de una de las leyendas más grandes del deporte mundial.











































