Carlos Bacca anotó de penal el único gol en la ida de la Superliga. Buen partido de Cantillo y Chará en su regreso a los ‘tiburones’.
Bacca había fallado una opción clara de gol y estaba a punto de salir cuando Wálmer Pacheco fue tumbado en el área y el árbitro Diego Ruiz pitó penal. Acostumbrado a la presión, el de Puerto Colombia tomó el balón y no titubeó al momento de cobrar. El balón fue pegado al vértical izquierdo y Montero al palo derecho. Corría el minuto 71 y hasta ahí había sido un partido para el olvido el del goleador.
Con esa anotación fue suficiente para vencer a un Millonarios aguerrido a pesar de las cuatro bajas fundamentales en su once titular (Vargas, Pereira, Cataño y Ruiz), pero que pudo irse con dos o tres goles más si Junior afina la puntería.
A los dos equipos se les notaba a leguas que era su primer partido después del descanso de diciembre. Más a Junior, que tuvo apenas diez días de entrenamientos tras la obtención de la décima estrella, antes de esta final de Superliga.
Lo más llamativo es que fueron los dos refuerzos estelares de los rojiblancos, Víctor Cantillo y Yimmi Chará, quienes mostraron mejor condición física y manejaron los hilos del equipo. Cantillo fue amo y señor del medio campo ‘tiburón’, como si nunca se hubiera ido.
De sus pies nació la acción de mayor peligro en el primer tiempo. Al minuto 36, una salida rápida del volante magdalenense desde su propio campo terminó en un pase en profundidad para Gabriel Fuentes, quien cedió a Caicedo. El pequeñín vio a Bacca por el otro costado y lo dejó solo frente a Montero.
Pero el goleador de la Liga 2023-II no supo qué hacer al verse con la pelota en los pies. Intentó un remete con borde externo, la especialidad de la casa, y apenas rozó el balón, que fue manso a las manos del portero albiazul.
Millonarios, con la conducción de Makalister Silva, controló el balón durante el comienzo del juego, pero lentamente Junior se lo arrebató. Los capitalinos tuvieron un acercamiento al arco de Mele con un cabezazo de Llinás tras cobro de tiro de esquina, al minuto 6, y con una entrada del propio Silva en el área barranquillera que salvó Wálmer Pacheco con un cierre providencial.
Fue sorpresiva la decisión del técnico Arturo Reyes de cambiar de perfil a sus dos centrales para este partido. Jermein Peña, que venía trabajando por derecha, pasó a la izquierda, y Emmanuel Olivera lo hizo por derecha. Como consecuencia de este movimiento, el argentino lució más confiado y seguro.
Para el segundo tiempo, Junior ingresó con ganas de pasarle por encima a Millonarios y lo habría logrado si no es por Montero. El arquero ‘embajador’ tapó un cabezazo a quemarropa a Olivera tras tiro de esquina al primer minuto del complemento. Y al 51, un desborde de Fuentes por izquierda derivó en un pase de la muerte a Caicedo que el nariñense no supo aprovechar.
Montero detuvo el remate del extremo y parecía que no era la noche de los atacantes. Incluso, una parte de la tribuna pedía ya el ingreso de Marco Pérez. Hasta que llegó la acción del penal luego de un gran pase en profundidad de Hómer Martínez a Pacheco, que fue derribado en el área por Asprilla.
Hómer habia ingresado por Cantillo al minuto 62, en un cambio muy criticado, pero fue clave para la victoria de su equipo. Con él también entró Vladimir Hernández por José Enamorado.
Tras el gol de Bacca, Reyes lo sustituyó por Pérez, que ya esperaba para entrar, y Castrillón lo hizo por Caicedo.
Junior no bajó el ritmo pese a que Millonarios intentó responder de inmediato, y en una pelota recuperada por Marco Pérez, que cedió a Chará y este a su vez a Vladimir, una mano de Jorge Arias se interpuso en la trayectoria y el juez Diego Ruiz volvió a señalar el punto blanco.
El encargado para el cobro era Marco Pérez, pero el VAR le recomendó al árbitro revisar la acción en el monitor y éste desistió de sancionar el penal.
El partido acabó con una salvada milagrosa de Mele ante un remate a ras de grama, pegado al vértical derecho. El arquero uruguayo, que no había tenido participación durante todo el juego, sacó la que tenía que sacar.
Diferencia corta para ir a Bogotá, pero triunfo es triunfo. Y si de algo pueden estar seguros los rivales de Junior es de que lo tienes que matar antes de cantar victoria.








































